Sanditon, la última novela de Jane Austen

Sanditon, la última e inconclusa novela de Jane Austen, podría calificarse como su “canto del cisne”, pues escribió este fragmento de novela en sus últimos meses de vida, mientras la enfermedad la consumía. Sin embargo, en el texto, no se perciben señales del dolor que la escritora estaba padeciendo. Por el contrario, se manifiesta su genio cómico, su aguda capacidad de observación y una maestría en el empleo de la sátira. Es como si retornase el tono jocoso de sus obras juveniles, pero ya con la confianza y experiencia de una artista en su madurez.

Ilustración de un "cottage ornée" como el que se menciona en Sanditon. Fuente: Ackermann's Repository of arts, literature, commerce, manufactures, fashions, and politics (noviembre de 1816).

Ilustración de un «cottage ornée» como el que se menciona en Sanditon. Fuente: Ackermann’s Repository of arts, literature, commerce, manufactures, fashions, and politics (noviembre de 1816).

Como señalan Janet Todd y Linda Bree, la importancia que tiene el manuscrito de Sanditon, así como el de Los Watson y los “capítulos cancelados” de Persuasión, es que proporciona pistas para conocer el proceso creativo de la escritora; pues aunque se trata de borradores que no permiten determinar cuál habría sido su estado final, todos los cambios, elisiones y revisiones permiten, en palabras de Virginia Woolf (1924), intentar atrapar a Jane Austen en el acto de grandeza (xxxi-xxxii).

En opinión de Kathryn Sutherland, pese a ser un fragmento de novela, Sanditon debe examinarse junto con las seis principales novelas pues es el borrador de trabajo de una narrativa sustancial y en evolución, interrumpido solamente por la muerte, y no un borrador descartado como Los Watson (168).

 


Descripción física del manuscrito

El manuscrito en sí lo conforman tres cuadernillos que la escritora armó con hojas de papel ordinario cortado y dobladas a la mitad. En tamaño, el tercer cuadernillo es más pequeño que los otros dos, pero también es el de mayor grosor. Las hojas de los dos primeros cuadernillos muestran una marca de agua que dice “Kent 1812” (Sutherland: 169), miden aproximadamente 18.4 x 11.5 cm (Todd y Bree: lxxx), los octavos de lo que posiblemente fuesen pliegos de papel que medían 38.5 x 48 cm (169). En la marca de agua en las hojas del tercer cuadernillo se indica “Joseph Coles 1815” (169), esas hojas miden 15.96.2 x 9.5 cm (Todd y Bree: lxxx).

Imagen que muestra cuatro de las páginas del manuscrito de Sanditon, donde se alcanza a observar el sello de agua. © Andrew Honey (fotógrafo).

Imagen que muestra cuatro de las páginas del manuscrito de Sanditon, donde se alcanza a observar uno de los sellos de agua. © Andrew Honey (fotógrafo). Fuente: Persuasions On Line, revista de la Jane Austen Society of North America (vol. 38 no. 2).

Según la familia Austen, los cuadernillos eran a propósito de tamaño pequeño para esconderlos con facilidad de los ojos curiosos, le facilitaba su transporte, y, para escribir en ellos, podía apoyarse en cualquier espacio disponible, no necesariamente un escritorio o una mesa (169).

El primer cuadernillo contiene 16 hojas o 32 páginas, con los capítulos 1 a 3; el segundo tiene 24 hojas o 48 páginas, del capítulo 4 a 8 y los párrafos iniciales del capítulo 9, y el tercero tiene 40 hojas u 80 páginas, de las que solamente ocupó las primeras 40, que contienen el resto del capítulo 9, 10 y 11 y lo poco que avanzó del capítulo 12, y las restantes 40 quedaron en blanco (Sutherland: 169). No incluyen ninguna paginación y, aunque en el siglo XX se encuadernaron, parece que la escritora cosió desde el inicio las hojas del primer y segundo cuadernillos, para mantener las hijas en orden, ya no pudo hacerlo con las del tercero (Sutherland: 168).

En todas las páginas, la caligrafía es clara, limpia y controlada, no hay señales del deterioro físico de la escritora (Sutherland: 169), solamente algunas secciones donde parece haber escrito con mayor premura pero con energía (Todd y Bree: lxxxiii). En total 120 páginas con un promedio de 20 a 28 renglones por páginas, unas 23 500 palabras (Todd y Bree: lxxxiv), lo que Sutherland piensa que sería aproximadamente un quinto de novela (171).

Se sabe con absoluta certeza cuándo escribió el fragmento, pues aparecen tres fechas de redacción, en la primera página del primer cuadernillo, la escritora incluyó la fecha 27 de enero de 1817; al principio del tercer cuadernillo aparece la fecha 1 de marzo [de 1817] y al pie del último renglón del texto aparece 18 de marzo (Sutherland: 170). Todd y Bree consideran que Austen, ya como novelista publicada, estaba consciente de la importancia de fechar sus escritos (lxxx). Otra característica que apunta hacia esa conciencia es que, aunque no hay separación por párrafos y las abreviaturas abundan, Austen mantuvo la separación por capítulos.

Primera página del manuscrito de Sanditon. En la parte superior izquiera aparece la fecha 29 de enero de 1817, cuando Jane Austen comenzó a escribir esta novela. Fuente: sitio de Jane Austen's Fiction Manuscripts.

Primera página del manuscrito de Sanditon. En la parte superior izquierda aparece la fecha 29 de enero de 1817, cuando Jane Austen comenzó a escribir esta novela. Fuente: sitio de Jane Austen’s Fiction Manuscripts.

Últimas páginas del manuscrito de Sanditon, en el último renglón aparece la fecha 18 de marzo [de 1817], cuando Jane Austen ya no pudo continuar escribiendo esta novela. Fuente: sitio de Jane Austen's Fiction Manuscripts.

Últimas páginas del manuscrito de Sanditon, en el último renglón aparece la fecha 18 de marzo [de 1817], cuando Jane Austen ya no pudo continuar escribiendo esta novela. Fuente: sitio de Jane Austen’s Fiction Manuscripts.

Por otra parte, aunque en el segundo cuadernillo no aparece ninguna fecha, hay muestras de que Austen escribió algunos renglones primero con lápiz y después sobreescribió con tinta (Sutherland: 170).

Con esas fechas, se calcula entonces que Jane Austen había logrado crear los primeros doce capítulos de lo que pretendía fuese su siguiente novela en poco más de mes y medio. Esto resulta una velocidad de escritura notable para cualquier autor, demuestra que la escritora se encontraba en la cumbre de sus facultades creativas, pero lo logrado por en esos momentos es aún mucho más extraordinario considerando su estado de salud, pues moriría exactamente cuatro meses después de dejar a un lado este manuscrito.

Para Sutherland, la manera en que fluye el texto en el manuscrito sugiere que Austen escribía “sin preparación previa de material, y el surgimiento casi inmediato de prosa plenamente textualizada en la que las estructuras gramaticales y la elaboración estilística están ya bien desarrolladas, aunque haya ajustes en las frases y revisiones subsecuentes, el procedimiento de un escritor inmanente (126) tal como Henry Austen afirmó en su ’Nota biográfica’” (Sutherland: 216-217) y corroborado también por los recuerdos de Marianne y Louisa Knight de que su tía podía estar sentada con su labor de costura junto al fuego en la biblioteca, y de repente estallaba en risas, saltaba y atravesaba corriendo la habitación a la mesa donde estaba el papel y la pluma para escribir algo y luego regresar junto al fuego a seguir como si nada trabajando con la aguja (Sutherland: 183). Además, supondría la absorción, asimilación y proyección mentales al papel de los personajes ya como seres plenamente dramatizados (Sutherland: 183).

Casi no hay espacio para reescribir ni corregir (Sutherland: 169-170), lo que implica que no planeaba hacer revisiones a gran escala, que también confirma el símil de los retratos en miniatura de 2 pulgadas de ancho a los que se refirió la propia escritora (Sutherland: 170).

 

La creación de Sanditon, temas e inspiración

En general, no parece haber evidencia de la enfermedad de la escritora, sino mucha energía, que anima a un extraordinario reparto de excéntricos y si en algo la mano es menos confiada es en la representación de la conducta normal, para descubrir los límites entre lo absurdo y la empatía. (Sutherland: 184).

Sin embargo, la correspondencia de la escritora muestra que, desde antes de comenzar a escribir Sanditon, su salud se había deteriorado y para cuando tuvo que hacer a un lado su novela fue porque ya estaba gravemente enferma. Todd y Bree incluso opinan que la escritora no estuvo consciente de que era una enferma terminal, solamente lo estuvo cuando su enfermedad se encontraba muy avanzada (lxxxv).

Así, el día de su cumpleaños (16 de diciembre de 1816), había escrito a su sobrino James Edward la famosa carta (Carta no. 146) donde equipara su obra con los trocitos de marfil de dos pulgadas de ancho, pero desde ahí reconoce que no podía caminar una milla y media de distancia para ir a ver Anna, la medio-hermana de James Edward, en su casita en Wyards.

Luego diez días antes de comenzar a escribir Sanditon, el 8 de enero, Austen escribió a Cassandra Esten, la hija mayor de su hermano Charles, una divertida carta de felicitación por su cumpleaños, pues las letras de las palabras están escritas en orden inverso.

A cinco días de haber comenzado Sanditon, Austen comentaba a su sobrina Caroline la intención de caminar a Alton en la primavera. Le sigue una carta a su amiga Alethea Bigg. También aparecen tres cartas a su sobrina Fanny Knight, una en febrero, donde se decía curada del reumatismo; luego una segunda (en marzo), se vio obligada a reconocer una recaída y, finalmente, la del 23 de marzo, cinco días después de no escribir más Sanditon, donde comenta los cambios constantes en su tono de piel. Para el 6 de abril admitió a su hermano Charles que estaba muy enferma, tanto que el 27 de abril redactó su testamento.

A pesar de eso, cabe insistir, no se deja traslucir en el texto, al contrario, suele sorprender y quizá hasta desconcertar que la escritora moribunda eligiera a la hipocondría como uno de los blancos de la burla en esta novela.

Merlin's mechanical chair, una silla para inválidos que John Joseph Merlin. Fuente: Repository of arts, literature, commerce, manufactures, fashions, and politics (octubre de 1811)

Merlin’s mechanical chair, una silla para inválidos que John Joseph Merlin. Fuente: Ackermann’s Repository of arts, literature, commerce, manufactures, fashions, and politics (octubre de 1811). Posiblemente los Parker adquirirían una para los turistas de Sanditon.

Aunque no era la primera vez que mostrase a enfermos imaginarios, en Sanditon resulta uno de los temas centrales. Aparentemente, tenía años de experiencia lidiando con uno, su propia madre, cuyas dolencias obligaban a sus hijas a tratarla con gran consideración, en contraste con el estoicismo que la escritora mostraba respecto a su propia enfermedad. Todd y Bree también señalan como posible fuente de inspiración para las hermanas Parker a Harriet, la esposa de Brook-Edward Bridges, a quien la escritora se refirió en la carta del 25 de septiembre de 1813 a Frank, como un “pobre corazoncito… la clase de mujer que me da la idea de estar decidida a nunca encontrarse bien, y a la que le gustan sus espasmos y nerviosismo, y la importancia que le dan, más que cualquier otra cosa”. Cuatro años después, la propia Jane Austen diría de sí misma, que “por el momento soy un pobre corazoncito” (Carta del 26 de marzo de 1817 a su sobrina Caroline Austen).

También, como apuntan Todd y Bree, algunos ven en esta novela un regreso a su estilo temprano, con un humor basado en parodias y caricaturas (lxxxiv) al punto de que para Robert W. Chapman, se observa cierta dureza o aspereza en la sátira (208). Brian Southam menciona que incluso los personajes, al hacer su primera aparición, se describen más como tipos literarios que toman un papel asignado (122) antes de adquirir una personalidad propia.

Para Tony Tanner, con Sanditon, Jane Austen estaba saliendo del mundo sobre el que solía escribir (Sutherland: 175), pero cabe preguntarse qué tanto y si no era una evolución natural. En opinión de Brian Southam, iba a ser una novela con la que Austen inauguraría una nueva fase de su evolución como escritora (101) y de hecho, la ve como una reacción al mundo, a la sensibilidad romántica y al ethos social de la Inglaterra de la Regencia (102), la prueba para él era su estilo experimental, donde abundan pasajes de descripción y narración a la vez de caracterizar con más detalle el habla de los personajes más excéntricos (105).

En términos espaciales, hay un ligero cambio, en lugar de un poblado en la campiña, la novela transcurre en un poblado costero, con aspiraciones de convertirse en balneario o centro turístico, especialmente para los enfermos. Southam también opina que ninguna otra locación en las novelas previas de Austen tenía tanta prominencia e importancia (104).

Sea Bathing (1814), ilustración de la colección Costumes of Yorkshire, de George Walker (1781-1856). Fuente: Raw Pixel

Sea Bathing (1814), ilustración de la colección Costumes of Yorkshire, de George Walker (1781-1856). Muestra cómo eran los baños de mar durante la Regencia, y ese tipo de carretas se usaba en Sanditon. Fuente: Raw Pixel

Además no se trataba de un ambiente desconocido para Austen, después de todo, tras dejar Steventon y mudarse a Bath, la familia solía pasar los veranos en la costa sur occidental de Inglaterra, así que había conocido lugares como Lyme Regis, Sidmouth, Dawlish, Worthing, Teignmough, entre otros, además de haber hecho burla de los más favorecidos por la familia real: Weymouth, el predilecto de Jorge III, y Brighton, el de su hijo el Príncipe Regente (Todd y Bree: lxxxvi). Incluso llama la atención que la ficticia Sanditon se ubica más bien en el sur de Inglaterra, en la costa de Sussex, donde se encuentra Brighton, además de Hastings, Eastbourne y Hove.

Tampoco era la primera vez que los poblados costeros y sus playas provocaran comentarios satíricos y la denuncia de que se trataba de trampas para turistas. Butler menciona que los caricaturistas, como Rowlandson, hacían burla de los balnearios, los ensayistas como Corbett, e incluso la novela St. Ronan’s Well (1823) sería la única novela de Walter Scott que se ubica en su propio tiempo (287). Southam se refiere a poemas como The Balnea (1801) de George Sackville Carey, Royal Rantipoles or the Humours of Brighton (1815) de George Pinder o las “News from Worthing” (1807) de Robert Bloomfield (2001: 105), éste además estuvo acompañado por una caricatura de Isaac Cruikshank,. Todd y Bree también incluyen otros ejemplos literarios, como el poema “The Retirement” (1782) de William Cowper —quien según Henry Austen era uno de los poetas predilectos de su hermana— y la novela satírica The Magic of Wealth (1815) de T.S. Surr, que constituye un ataque al capitalismo, la especulación y la economía del crédito” (lxxxviii).

News from Worthing. In a letter from a beast of burden to her brother Jack (1807). Ilustración de Isaac Cruikshank (1756-1811) que acompaño al poema homónimo de Robert Bloomfield. Fuente: Library of Congress

News from Worthing. In a letter from a beast of burden to her brother Jack (1807). Ilustración de Isaac Cruikshank (1756-1811) que acompaño al poema homónimo de Robert Bloomfield. Fuente: Biblioteca del Congreso estadounidense (Library of Congress).

Asimismo, ellas plantean que a Austen le interesó el asunto luego de la bancarrota del banco de su hermano Henry, que hizo perder mucho dinero al resto de la familia, incluyendo ella misma y redujo los ingresos de todos, aunque su novela no hubiese sido un ataque directo al capitalismo en auge, probablemente reflejaba ese cambio de la visión económica que la Revolución Francesa y la guerra [y también la Revolución Industrial] habían impulsado (lxxxviii).

Al respecto, para Marilyn Butler, en Sanditon se habría observado la manera en que una comunidad pesquera y agrícola se corrompía debido a la especulación financiera y el deseo de atraer a turistas citadinos, desarraigados e irresponsables (286-289). Desde ese punto de vista, tenemos a una Austen conservadora, que veía a la gentry desatender sus responsabilidades con la comunidad en su ambición por adquirir más riqueza. Por su parte, Alistair Duckworth considera que la escritora estaba retratando el cambio de valores sociales y morales que estaba observando en su mundo, el cual posiblemente sería imposible rescatar (Todd y Bree: xciii). Todd y Bree también citan a Peter Graham, quien analiza la obra como una denuncia de la actitud empresarial de los desarrolladores urbanos, que destruyen el ambiente rural (xciii-xciv). Al respecto, Edward Copland parece haber sido de los más optimistas en el análisis, pues cree que el personaje que aparentemente llegaría a ser el protagonista podría haber puesto las cosas en orden (Todd y Bree: xciv).

Los pescadores (1814) - Ilustración de la colección Costumes of Yorkshire de George Walker (1781-1856). Fuente: Raw Pixel.

Los pescadores (1814) – Ilustración de la colección Costumes of Yorkshire de George Walker (1781-1856). Fuente: Raw Pixel.

Por su parte, Tony Tanner trata de encontrar la etimología del nombre dea la localidad y asume que es ”sandy town”, es decir, un poblado construido en la arena, sin conexiones excepto para la ociosidad, la distracción y el entretenimiento, construida solamente de palabras, dinero y arena, y representado simbólicamente por tantas casas vacías (256). Por así decirlo, es la construcción y desarrollo de un balneario sin cimientos.

Ante esa visión negativa, los críticos han puesto especial atención al inicio que tiene Sanditon, la volcadura de un carruaje, tan distinto respecto a las demás novelas y le han asignado una interpretación simbólica (Todd y Bree: xcv-xcvi).

A Calm (1810) - Ilustración en tinta y acuarela de James Gillray (1756-1815). Disponible en la National Portrait Gallery.

A Calm (1810) – Ilustración en tinta y acuarela de James Gillray (1756-1815). Disponible en la National Portrait Gallery.

Por otra parte, otra tendencia que se observa en la crítica literaria de esta novela ha sido a concentrar el análisis en los personajes secundarios, debido quizá en parte a la primera muestra que dieron Anna Austen Lefroy y James Edward Austen-Leigh de la obra, al poner el foco en los Parker, Lady Denham y Sir Edward Denham (Todd y Bree: xcvi). Además de que las modificaciones que Austen hizo en el manuscrito se concentran en el idiolecto de esos personajes, reajustes a sus voces para caracterizarlos (Sutherland: 177, 183). Mientras que, para los estudios poscoloniales y feministas, también ha llamado la atención la aparición de un personaje como la señorita Lambe, la rica heredera de origen racial mixto, en una época en que el imperialismo todavía no llegaba a la cumbre ni tampoco se había logrado la abolición de la esclavitud, y que antecede la señorita Swartz de Vanity Fair (1848), la novela de Thackeray (Todd y Bree: xcvii).

También, de manera excepcional, la escena social se amplía con la mención explícita de las distintas tiendas y sus comerciantes (Southam: 111; Sutherland: 194).

Anna Austen Lefroy, como Chapman posteriormente, opinaba que, al revisar la novela, su tía habría atenuado la caracterización tan ácida de algunos de los personajes (Todd y Bree: lxxxii). Sin embargo, las revisiones que la escritora dejó en el manuscrito muestran lo contrario, que acentuó o intensificó aún más las peculiaridades y excentricidades de los personajes (Southam: 108; Todd y Bree, lxxxii). Para Southam, lejos de considerarlo descuidado, ve un texto con un ritmo y cadencia (108).

Igualmente, Anna, quien heredó el manuscrito de Sanditon, afirmó a su medio-hermano James Edward que su tía había comentado con ella respecto a los personajes y las situaciones que se iban a desarrollar en la novela (Todd y Bree: xlv), así, por ejemplo, la vinculó con La abadía de Northanger pues, según ella, los Heywood iban a ocupar el lugar de los Morland (Sutherland: 126). Sutherland parece creer esa idea de que Sanditon sería una revisión o versión modificada de La abadía… (127).

Vestido para salir a caminar y pasear - Vestido para salir a pasear - Ilustración de moda incluida en Ackermann's Repository of arts (mayo de 1815).

Vestido para salir a caminar y pasear – Ilustración de moda incluida en Ackermann’s Repository of arts, literature, commerce, manufactures, fashions and politics (mayo de 1815). Quizá Charlotte usó un atuendo similar en su visita a Sanditon.

Como parte de su renuencia a dar a conocer este fragmento de novela, Anna también declaró que la historia estaba tan poco avanzada como para dar una idea de cómo habría continuado, lo cual resulta una contradicción de su afirmación previa (Todd y Bree: xcviiii). Aparentemente, tampoco estaba segura respecto a quién iba a ser la protagonista, duda que Sutherland comparte (189-190). Sin embargo, si nos dejamos guiar por la tendencia en las novelas de Austen respecto al predominio de la focalización o punto de vista de sus protagonistas femeninas, en realidad entonces no es tan complicado determinar quién es la heroína de la historia.

Por si fuera poco, también podemos considerar como una pista al respecto, la carta del 12 de octubre de 1813 (Carta 91), donde Austen, desde Godmersham, comentó a Cassandra en Chawton: “Admiro la sagacidad y el gusto de Charlotte Williams. Esos ojos grandes y obscuros siempre juzgan bien. Le haré un cumplido, dando su nombre a una heroína.” Así, además del nombre, las dos Charlottes, la de la vida real y la protagonista de Sanditon, compartían una aguda capacidad de observación.

En sus notas a la edición de las Cartas de Jane Austen, Deirdre LeFaye aclara que la familia Williams residía en Compton, Hampshire y como las Austen, era una familia de clérigos. Charlotte era la segunda de las hijas y solía acompañar a los distintos balnearios a su enfermiza hermana mayor (cita)

Ahora bien, otro rasgo que los críticos han observado en el texto es el contraste entre la apariencia y la realidad, pues las percepciones resultan engañosas (Southam: 115), la visión o experiencia de los personajes con frecuencia no concuerda, los hechos contradicen las afirmaciones y también a través del filtro de la voz narradora y el discurso indirecto libre, tanto que la protagonista misma no tiene completa certidumbre de lo que percibe y comienza a dudar de las impresiones que recibe de los distintos personajes. Southam además considera que Jane Austen a propósito jugaba con las percepciones de los personajes y del lector (121).

Casa con veranda - Ilustración de moda incluida en Ackermann's Repository of arts, literature, commerce, manufactures, fashions and politics (mayo de 1816)

Casa con veranda – Ilustración de moda incluida en Ackermann’s Repository of arts, literature, commerce, manufactures, fashions and politics (mayo de 1816). Este se erigió una construcción de este tipo en Sanditon.

En general, críticos como Southam y Tanner, al revisar Sanditon, parecen coincidir con la impresión de Virginia Woolf respecto a cómo habría evolucionado la narrativa de Austen de haber vivido más tiempo (1924), algo en lo que Woolf resultó profética pues cuando escribió eso, faltaba todavía un año para que se publicara el texto completo de este fragmento de novela.

 

La publicación de Sanditon

Durante la primera mitad del siglo XIX todavía no había surgido el interés por los manuscritos literarios como objeto fetiche, ni tampoco por lo que podían revelar de los métodos de trabajo y proceso creativo de los autores. Por ejemplo, como señalan Todd y Bree, en 1833, los manuscritos de las novelas de Walter Scott apenas si se vendían en 30 libras cada uno (xlvi).

Edición de Sanditon, de Jane Austen y completada por Another Lady (Marie Dobbs).

Edición de Sanditon, de Jane Austen y completada por Another Lady (Marie Dobbs).

Sin embargo, en la primera edición de los Recuerdos de Jane Austen (A Memoir of Jane Austen, 1869) se confirmó la existencia de material inédito de Austen, aunque ya desde 1850, con la publicación de The Younger Sister, la secuela de Los Watson por parte de Catherine [Austen] Hubback, hija de Frank Austen, se especulaba que podía haber más escritos.

La publicación de esa secuela llevó a una rivalidad entre las dos ramas de la familia por la custodia de los textos. En términos estrictos, Caroline Austen era la dueña legal del manuscrito de Los Watson, así que, desde ese punto de vista, su prima Hubback, no tenía derecho a utilizar el material y existía el temor de que también fuera a hacer lo mismo con Sanditon, pues Cassandra Austen había hecho una copia del manuscrito y se encontraba en posesión de los descendientes de Frank.

No se sabe cuándo hizo Cassandra esa copia. La transcripción la hizo en tres cuadernos de papel rayado, y de 20 hojas cada uno, comprados especialmente para ese propósito. Se trata de una copia en limpio, no exacta, donde se hace todo el trabajo editorial de mostrar solamente el texto corregido, sustituir abreviaturas, separar en párrafos y regularizar la puntuación, la ortografía y la sintaxis (Sutherland: 242). Tampoco se sabe exactamente cuándo la entregó a su hermano Frank, posiblemente cuando éste se casó con Martha Lloyd o durante sus frecuentes visitas a la pareja (Sutherland: 242-243). Lo cierto es que Catherine Hubback tenía a su alcance el texto para disgusto de los hijos de James Austen.

De todos ellos, Anna la más enojada con lo que consideraba como una apropiación ilegítima de los textos por parte de su prima Catharine Hubback (244). Además de que, a diferencia de ellos —con quienes Jane Austen había convivido y también impartido enseñanzas y consejos literarios—, Hubback nunca había conocido a la escritora y no había sido, como sí lo fueron Caroline y Cassandra Esten, frecuente acompañante de Cassandra cuando ésta quedó viviendo sola en la casita en Chawton, como para considerársele una fuente cercana y confiable (72, 244).

Así que, debido a la doble presión, de los lectores interesados en leer más escritos de Jane Austen, y la competencia con su prima, en la segunda edición de la biografía se incluyeron como anexos los textos de Lady Susan y Los Watson, así como el principal de los “capítulos cancelados” de Persuasión como un capítulo adicional. Sin embargo, de Sanditon, como la llamaba Anna, solamente se incluyó como un nuevo capítulo de la biografía, un resumen y comentarios sobre algunos de los personajes y algunos fragmentos del texto original y la referencia solamente era “la última obra” (Sutherland: 171).

Hay que resaltar que, a pesar de que a finales de siglo XIX y principios del XX, los precios y el interés por los manuscritos literarios en general y los de Austen en particular estallaron, en parte debido a que el millonario estadounidense John Pierpont Morgan y su hijo comenzaron a coleccionarlos para su biblioteca (Todd y Bree: xlvi), los descendientes de Anna Austen Lefroy no se vieron inicialmente tentados a beneficiarse económicamente de lo que tenían en su posesión.

En este caso, el manuscrito permaneció en manos de esos descendientes ya entrado el siglo XX y así fue como Robert W. Chapman lo revisó para poder editar el texto que, como se ha mencionado antes, finalmente se publicó en 1925 (xliii).

Cinco años después, en octubre 1930, Mary Isabella Lefroy, nieta de Anna, cedió el manuscrito al King’s College de la Universidad de Cambridge para honrar la memoria de su hermana, Florence Emma Lefroy, y el esposo de ésta, Augustus Austen-Leigh, quien había sido preboste de ese colegio y era hijo de James Edward. Desde entonces, el manuscrito pertenece al colegio y ahí lo conservan.

Copia del texto de Sanditon, transcripción de Cassandra Austen. Parte de la exposición Jane Austen in 41 Objects, para conmemorar el bicentenario luctuoso de la escritora en el Museo Casa de Jane Austen.

Los tres cuadernos con la copia del texto de Sanditon, transcripción de Cassandra Austen. Formó parte de la exposición Jane Austen in 41 Objects, para conmemorar el bicentenario luctuoso de la escritora en el Museo Casa de Jane Austen.

Por su parte, la copia de Sanditon que hizo Cassandra, se mantuvo en manos de los descendientes de Frank Austen; su nieta Janet Austen Saunders lo tenía en su posesión y fue quien afirmó a Chapman que la escritora tenía intención de titular la novela como “Los hermanos” (Sutherland: 171). En la actualidad esa copia pertenece al Museo Casa de Jane Austen en Chawton.

Cabe mencionar que Anna intentó continuar Sanditon. No se sabe exactamente cuándo lo hizo pero no avanzó demasiado, incluso se trata de un texto más breve de lo que su tía escribió. Solamente se supo de su existencia en diciembre de 1977, cuando se puso en subasta en Sotheby’s, mientras que en 1983 se publicó en una edición limitada de 500 ejemplares, por parte de Chiron Press de Chicago (Sabor). En diciembre de 2016, el manuscrito de la continuación de Anna Austen Lefroy volvió a subastarse y está en manos privadas, aunque de manera excepcional se exhibió en el King’s College de Cambridge para celebrar el bicentenario de Sanditon en 2017 (Sabor).

Para quien desee profundizar en el análisis de Sanditon la Jane Austen Society of North America, tiene dos números de su revista Persuasions dedicadas a esta obra.

Primero, el no. 19 de Persuasions en 1997, cuando la Gran Reunión Anual de esa sociedad realizada en San Francisco, California, estuvo dedicada a ese fragmento y los ensayos presentados ahí están disponibles:

Más recientemente, una edición especial de Persuasions On Line (volumen 38, no. 2, primavera de 2018) donde se incluyen los ensayos presentados en la conferencia “Sanditon: 200 Years,” que se llevó a cabo en el Trinity College, de la Universidad de Cambridge, del 29 al 31 de marzo de 2017:

También son interesantes y ayudan a contextualizar la obra las entradas de la lectura conjunta de Sanditon organizada por Laurel Ann Nattress en su blog Austenprose en marzo de 2010. Y las que también acompañaron a esa lectura en el blog Austenonly de Julie Wakefield.

Sanditon en el mundo de lengua española

Pasaron setenta años más desde su publicación inicial inglés, y 179 años de que Austen la escribiera, para que Sanditon se editara en lengua española, gracias al boom de las adaptaciones Austen a mediados de la década de 1990, así que las traducciones en nuestra lengua NO están libres de derechos.

La primera traducción apareció en una edición junto con Persuasión, publicada por Alba Editorial en 1996, y la tradujo Francisco Torres Oliver. Después, en 2013, Andrés C.M Riveira autopublicó su propia traducción de Sanditon y Los Watson, misma que está también disponible en formato de e-book.

En 2014, por un lado, la editorial argentina Galerna la publicó junto con Los Watson, en traducción de Eduardo Berti, mientras que, por otro, Plutón Ediciones sacó Lady Susan, Los Watson y Sanditon traducidas por Benjamin Briggent; y más recientemente, en 2017, Alianza Editorial la incluyó en su edición de Lady Susan y otras novelas, traducidas por Miguel Ángel Pérez Pérez.

Algunas ediciones en lengua española que incluyen Sanditon: la de Alba Editorial, la de Galerna, la de Alianza Editorial, la de Plutón Ediciones y la de Grupo Editorial Tomo.

Algunas ediciones en lengua española que incluyen Sanditon: la de Alba Editorial, la de Galerna, la de Alianza Editorial, la de Plutón Ediciones y la de Grupo Editorial Tomo.

Existe otra edición titulada Lady Susan, Los Watson y Sanditon por parte de Editorial Tomo en México, con traducción atribuida a Roberto Mares, sin embargo, al revisar el texto se trata realmente de la traducción de Torres Oliver que legalmente pertenece a Alba Editorial.

Cabe mencionar que las ediciones de Alba, Alianza y la autopublicada por Ribeira están disponibles también en formato de libro electrónico.

En el volumen 27, número 1 (correspondiente a marzo de 2018) de la revista Translation and Literature, que publica Edinburgh University Press, apareció un artículo (en inglés) de Iris Herrero López donde comenta los problemas de tipo cultural que se encuentran en cinco de esas traducciones de Sanditon.

Bibliografía

 

  • Austen, Jane (2011). Jane Austen’s Letters, 4a. ed, LeFaye, Deirdre (ed.). Oxford: Oxford University Press.
  • Austen-Leigh, James Edward (1871). A Memoir of Jane Austen. Londres: Bentley. Versión electrónica completa que incluye los prefacios para Lady Susan y The Watsons disponible en el sitio Jane Austen Italia.
  • Butler, Marilyn (1987). Jane Austen and the War of Ideas. Oxford: Clarendon Press.
  • Chapman, Robert William (1948). Jane Austen: Facts and Problems. Oxford: Clarendon Press
  • Sabor, Peter (2017). “The Same Difference as between Real Lace, & Imitation: Anna Lefroy’s Continuation of Sanditon Revisited” en Persuasions on Line, 38-2. Primavera, 2018. Jane Austen Society of North America. Disponible en: http://jasna.org/publications/persuasions-online/volume-38-no-2/sabor/
  • Southam, Brian C. (2001). Jane Austen’s Literary Manuscripts. A study of the novelist’s development through the surviving papers. Londres: The Athlone Press.
  • Sutherland, Kathryn (2005). Jane Austen’s Textual Lives from Aeschylus to Bollywood. Oxford: OUP.
  • Tanner, Tony (1986). Jane Austen. Cambridge, Mass: Harvard University Press.
  • Todd Janet y Bree, Linda (2008). “Introduction” en Austen, Jane (2008). Later Manuscripts. The Cambridge Edition of the Works of Jane Austen. Cambridge: Cambridge University Press, xxxi-cxxix
  • Woolf, Virginia (1924). “Virginia Woolf on Jane Austen. A review of the publication of R.W. Chapman’s edition of the Novels of Jane Austen, in Five Volumes.” Disponible en The New Republic: https://newrepublic.com/article/115922/virginia-woolf-jane-austen

 


 

 

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