Persuasión

“Ella era sólo Anne”Jane Austen, Persuasión, capítulo 1  (trad. Antonio Bonanno)

“La habían forzado a la prudencia en su juventud,

aprendió romance conforme maduró;

la secuela natural de un comienzo antinatural”

Jane Austen, Persuasión, capítulo 4 (trad. Cinthia García Soria)

 


 

"El capitán Wentworth entró a la sala de estar", ilustración de Philip Gough para el capítulo 9 de la edición de Persuasión publicada por Macdonald en 1961.

“El capitán Wentworth entró a la sala de estar”, ilustración de Philip Gough para el capítulo 9 de la edición de Persuasión publicada por Macdonald en 1961.

Persuasión es la última novela que Jane Austen dejó completa, pero no la última que escribió. Según el memorándum de su hermana Cassandra, comenzó a escribirla el 8 de agosto de 1815 y terminó una primera versión el 18 de julio de 1816 (exactamente un año antes de morir). Sin embargo, en apenas tres semanas corrigió los últimos capítulos para ponerle definitivamente punto final el 6 de agosto de 1816. Eso significa que tardó apenas un año en escribirla, a pesar de estar ya enferma y durante los meses anteriores y posteriores a la publicación de Emma.

De entre las novelas de Jane Austen, y a juzgar por la “Anatomy of a Janeite”, la encuesta realizada por Jeane Kiefer para la Jane Austen Society de North America en 2008, es claramente la segunda más preferida por sus lectores (28%), solamente detrás de Orgullo y prejuicio y sus protagonistas igualmente ostentan ese segundo lugar en las preferencias (24% para la heroína y 17% para el héroe).

De las seis principales novelas, Persuasión es la segunda menos extensa, solamente el texto de La abadía de Northanger es un poco más breve aunque tiene más capítulos (treinta y uno, comparado con los veinticuatro de Persuasión), como apuntó D.W. Harding, apenas alcanza los dos tercios de Sensatez y sentimientos o de Orgullo y prejuicio y poco más de la mitad de la extensión de Mansfield Park o de Emma (Southam, 1976: 210). Aparentemente esa brevedad juega en parte a su favor, a juzgar por el número de traducciones que tiene en lengua española.

Carátula creada por Charles E. Brock para la edición de Persuasión publicada por Dent & Co. en 1909

Carátula creada por Charles E. Brock para la edición de Persuasión publicada por Dent & Co. en 1909

Según se indica en el Jane Austen: A Family Record, la escritora no le había asignado un título a su novela, aunque según su hermana, había comentado como opción titularla Los Elliot (LeFaye, 2004: 238), y probablemente fue su hermano Henry quien le asignó, bastante acertadamente, el nombre con el que se le conoce, pues el sustantivo “persuasión” y sus derivados aparecen en 30 ocasiones en el texto.

En la primavera de 1816, cuando probablemente tenía escrita más de la mitad de la novela, Jane Austen ya no pudo negar los síntomas de su enfermedad, eran tales que Cassandra la acompañó a Cheltenham, en un intento infructuoso, para ver si algún tratamiento en el balneario le ayudaba a recuperar la salud. Permanecieron una quincena en el lugar, luego hicieron una escala en Kintbury, el hogar de los Fowle —la familia del fallecido prometido de Cassandra y de Marta y Mary Lloyd—, donde según los recuerdos de su sobrina Caroline, Jane Austen parece haberse despedido de esos parajes de su juventud. Regresaron a Chawton el 15 de junio, y así la escritora reanudó su trabajo con Persuasión.

Al haberse publicado póstumamente, la novela se menciona en muy pocas ocasiones en la correspondencia de la escritora, apenas se alude a ella en dos cartas dirigidas a su sobrina Fanny Knight, quien le había preguntado si publicaría pronto alguna otra novela. Primero, la carta el 13 de marzo de 1817, le respondió:

“‘La señorita Catherine’ se encuentra en el estante por el momento y no sé si alguna vez saldrá, pero tengo algo listo para publicación, que quizá podría aparecer en el transcurso de un año, es breve: más o menos de la extensión de ‘Catherine.'”

En aquel entonces Catherine era como llamaba a lo que hoy conocemos como La abadía de Northanger.

Diez días más tarde (el 23 de marzo de 1817), en respuesta a la curiosidad de su sobrina respecto a su nueva novela, la escritora le escribió:

“No te sorprendas en descubrir que el tío Henry sabe que tengo otra [novela] lista para publicación. No pude decirle no cuando me preguntó, pero no sabe nada más al respecto. No te gustará, así que no necesitas impacientarte. Quizá podría gustarte la heroína, pues ella es casi demasiado buena para mí.”

Ya esto crea una cierta expectativa respecto a la protagonista, pues, como veremos más adelante, su creadora parece haber sido muy acertada en su evaluación de Anne Elliot.

Una heroína demasiado buena. Carta de Jane Austen a su sobrina Fanny Knight,del 23 de marzo de 1817

Una heroína demasiado buena. Carta de Jane Austen a su sobrina Fanny Knight,del 23 de marzo de 1817

Algunos se preguntan, si la novela ya estaba concluida, ¿por qué no preparar su publicación? Sin duda, su enfermedad era un factor determinante en la demora. No tenía la fuerza ni la salud para hacerlo, pero, como Paula Byrne, Margaret Drabble y Kathryn Sutherland especularon en el episodio dedicado a Persuasión del programa de BBC Radio 3 Literary Pursuits (2016), otros factores igualmente se conjuntaron para ocasionar ese retraso, por ejemplo, su situación financiera.

Desde 1814, pendía sobre sus cabezas el litigio legal contra la herencia de Edward Knight, el hermano rico que les proporcionaba la casa en Chawton, así que el principal riesgo para ella era perder su hogar; a eso, se sumó la bancarrota de Henry a principios de 1816 que afectó económicamente también a sus hermanos Edward y Frank y a su tío materno James Leigh Perrot; ella había tenido pérdidas en las regalías, pues la segunda edición de Mansfield Park había sido un fracaso de ventas y su costo consumió muchas de las ganancias de Emma; y, por último, las expectativas de heredar algo a la muerte de su tío Leigh-Perrot, acaecida el 27 de marzo de 1817, se vieron frustradas. Así que muy probablemente, la escritora sentía que sus finanzas no eran propicias para invertir en la publicación de una nueva novela y la experiencia con Orgullo y prejuicio le había enseñado que no debía vender los derechos a fin de conseguir la publicación.

Byrne, Drabble y Sutherland (BBC Radio 3, 2016) también especulan en otro motivo, un patrón que se observa con la publicación de las demás novelas: la costumbre de tener una novela bastante desarrollada antes de enviar una ya terminada a publicación. Había tenido Mansfield Park en marcha al publicar Orgullo y prejuicio, Emma al publicar Mansfield Park y obviamente Persuasión al publicar Emma. No había avanzado lo suficiente con Sanditon (comenzada en enero de 1817 y abandonada en marzo de ese mismo año), para decidir enviar Persuasión, aun cuando tuviese a Catherine en la trastienda. Drabble añade otra razón, el profundo y estrecho vínculo personal de la escritora con Persuasión, como veremos más adelante.

Como sea, obviamente, con su enfermedad y muerte, Jane Austen ya no pudo ver que se lleva a cabo sus planes de publicación. Serían Cassandra y Henry quienes se encargarían de supervisar que tanto La abadía de Northanger como Persuasión se publicaran.

De hecho, Henry no tardó mucho, tras la muerte de su hermana —o quizá lo hizo con anterioridad, dado que estaba enterado de la existencia de la novela desde marzo de 1817— en emprender las negociaciones con John Murray, pues el editor, en una carta a Lord Byron del 9 de septiembre de 1817, le comentó que estaba preparando la publicación de “dos nuevas novelas que dejó la señorita Austen —la ingeniosa autora de Orgullo y prejuicio—, quien lamento decir murió hace unas seis semanas” (LeFaye, 2013: 584). Se sabe que Augusta Leigh, la media-hermana del poeta se la recomendó a la esposa de éste, Anabella Milbank (Gilson: 1997: 86).

Retrato de Lady Ann Jane Gore Hamilton, marquesa de Abercorn

Retrato de Lady Ann Jane Gore Hamilton, marquesa de Abercorn (c 1800). Imagen tomada del sitio Number One London.

Igualmente, por la correspondencia de Murray se sabe que también en diciembre de 1817, había escrito a la marquesa de Abercorn que pronto publicaría dos novelas de la “pobre señorita Austen” y que la marquesa había solicitado que les enviara tan pronto como pudiera ambas novelas y lamentaba que “no tendremos más de ella” (LeFaye, 2013: 589).

En los libros de contabilidad del editor se registran como los costos de publicación de ambas novelas en £238 y 27 chelines por 184 resmas de papel más £188, 5 chelines y 9 peniques por la impresión. Roworth imprimió los dos volúmenes de La abadía… y Davidson se encargó de los dos volúmenes correspondientes a Persuasión. Como se había hecho anteriormente, la publicación se hizo por encargo, así que, como heredera de su hermana, Cassandra Austen conservó los derechos de autor de las obras.

Para acompañar la primera edición de La abadía de Northanger y Persuasión, Henry Austen escribió el 13 de diciembre de 1813, una “Nota biográfica de la autora” donde revela, finalmente, de manera pública la identidad de la escritora, aunque, desde 1813, el asunto se había convertido en un secreto a voces gracias a su indiscreción.

Los anuncios de publicación aparecieron el 17 de diciembre en The Courier (el no. 7861), el 19 de diciembre en The Morning Chronicle (no 15 / 174), donde se mencionaba que el sábado se publicarían conjuntamente un romance, La abadía de Northanger, y una novela, Persuasión, y nuevamente se mencionó en la edición del sábado 20 de diciembre de 1817 de The Morning Chronicle (no. 15 / 174) entre los “Libros publicados este día” (Gilson, 1997: 84), aunque Henry Austen añadió un postscriptum a su nota biográfica en esa misma fecha, por lo que quizá las novelas aparecieron en realidad un par de días más tarde. La edición constó de un tiraje de 1 750 ejemplares, a un precio de 24 chelines el juego de los 4 volúmenes. En la portada solamente se indica que las obras son “de la autora de Orgullo y prejuicio, Mansfield Park, etc.” y, como solía suceder con los libros publicados a final de año, el año siguiente, es decir 1818, aparece como año de publicación.

Carátula de la 1a edición de Persuasion. El tercer y cuarto volúmenes corresponden a la novela. Los ejemplares fueron propiedad de la familia Fowle. Fuente de la imagen: Sotheby's (diciembre, 2016)

Carátula de la 1a edición de Persuasion. El tercer y cuarto volúmenes corresponden a la novela. Los ejemplares fueron propiedad de la familia Fowle. Fuente de la imagen: Sotheby’s (diciembre, 2016)

Otro dato que confirma la publicación entre el 20 y el 28 de diciembre es la carta del 29 de diciembre de 1817 del poeta y compositor Thomas Moore (1779-1852) que le solicitó a Murray el envío de un juego de ejemplares, pues había escuchado la lectura de algunos fragmentos de Persuasión que había tenido lugar en la librería Bowood “la otra noche” y se había quedado “con un gran deseo de [leer] el resto” (Gilson: 86).

Murray envió a la novelista Maria Edgeworth un juego de ejemplares y se sabe que James Stanier Clarke, el antiguo bibliotecario del Príncipe Regente, también adquirió el suyo (LeFaye, 2013: 591).

Después de toda la publicidad y reseñas que había recibido la publicación de Emma y debido a la muerte de la escritora, resulta un tanto sorpresivo que las dos novelas póstumas no recibieron tanta atención de la crítica de la época. Solamente se han encontrado cuatro reseñas. En marzo de 1818 apareció una en The British Critic, en mayo de 1818 apareció otra en [Blackwood’s] Edinburgh Magazine and Literary Miscellany, en julio de 1818 una tercera en The Gentleman’s Magazine, que según parece era más un obituario que una crítica (Gilson, 1997: 85). Sería tres años más tarde, en abril 1821, cuando finalmente apareció una cuarta, en la revista de Murray, la Quarterly Review (24/48, correspondiente al primer trimestre del año).

Esa primera recepción de la novela no fue nada entusiasta, tanto en The British Critic como en la Gentleman’s Review, y en la Edinburgh Magazine… prefirieron La abadía… a Persuasión, al considerarla, la primera como la más animada/vivaz y la otra como más patética (Southam, 1975: 32). Esa tendencia de la crítica se revertiría con el tiempo, dado que desde el siglo XX, Persuasión es mucho más apreciada que La abadía… No obstante, en la Edinburgh Magazine, el crítico resultó un tanto profético, pues mencionó a Edgeworth, Scott, Byron y Goodwin como las estrellas literarias del momento, pero consideraba que, con el paso del tiempo Austen sería más popular que aquellos (Le Faye, 2004: 260).

Se tiene registro de las primeras impresiones de Maria Edgeworth respecto a Persuasión, por lo menos la primera mitad de la novela. Le parecieron “inútiles y enredadas las primeras 50 páginas con la historia de la familia”, pero le pareció “excesivamente interesante y natural” todo lo que se relacionaba con Anne Elliot y su enamorado. “El amor y el enamorado admirablemente bien dibujados”. Los demás comentarios que incluyó en su correspondencia a su madrastra indican que también le habían gustado entonces los acontecimientos de los capítulos 7, 9, 10 y 12 de la novela (Southam, 1976: 32). Edgeworth también le recomendó la novela a su tía, la señora Ruxton el 21 de febrero de 1818 y a su amiga Jane Macett el 24 de febrero (Gilson, 1997: 86).

Richard Whately

Retrato de Richard Whately, académico de Oriel College, University of Oxford. Fuente de la imagen: Art UK

Por lo que se refiere a la tan demorada reseña que apareció en la Quarterly Review, al igual que la que había aparecido de Emma, era anónima. Pero como sucedió con el autor de esa otra crítica, con el tiempo se reveló la identidad y resultó tratarse de otro famoso, Richard Whately (1787-1863), intelectual inglés, profesor de Oxford, que posteriormente llegaría a ser arzobispo anglicano de Dublín.

Tal como había sucedido con la crítica de Emma que preparó Walter Scott, la de Whately igualmente constituye un examen general a las demás novelas de Jane Austen y no solamente de las que aparecen en el título de cada crítica. Brian Southam (1975: 12) opina que ambas críticas muestran cómo tocaron las novelas de Austen a los lectores de la época y los valores que los críticos apreciaban en su momento.

Por lo que se refiere específicamente a Persuasión, Whately toca el tema de la persuasión, que considera ligada a las ideas del deber, del papel de la mujer en la vida, destaca la prudencia del consejo de Lady Russell, que posiblemente sea lo que otros vieron como la tendencia moral de la obra, pues “Los problemas de la heroína surgieron por su prudente negativa a escuchar las sugerencias de su corazón” (Southam, 1976: 133).

Como es lógico, debido a la muerte de la autora, y, a diferencia de lo ocurrido con Mansfield Park y Emma, no existe un registro de las opiniones que los familiares, amigos y conocidos de Jane Austen tuvieron de las dos novelas póstumas. Tampoco conocemos qué más detalles podría haber dado la escritora respecto al destino de sus personajes más allá de las novelas como, según los Recuerdos de Jane Austen que escribió su sobrino James Edward, los había proporcionado para las cuatro novelas previas.

Sin embargo, Sin embargo, en un ejemplar de la novela que perteneció a la familia Austen, en la página donde se encuentra la cita del capítulo 4 que se usa aquí como epígrafe, aparece como nota al margen el comentario: “¡Querida Jane! Esto merece escribirse en letras de oro.”, R.W. Chapman supuso que fue Cassandra Austen quien la añadió (Austen, 2011: 67).

Así que la información acerca de la recepción que recibió Persuasión durante sus primeros años es limitada. Transcurrieron algunas décadas para que se apreciara más justamente.

Durante 1818, Murray vendió 1 409 de los 1750 ejemplares, que generaron una ganancia de £453, 14 chelines y 11 peniques a Cassandra, que los recibiría en dos pagos diferidos durante el primer semestre de 1819 y, en ese año, se vendieron 39 ejemplares más, que darían £23 y 2 chelines más (Gilson, 1997: 84). Se supone que la ganancia total por la publicación de las dos novelas sería de £518 6 chelines y 5 peniques, pues los restantes 282 ejemplares que quedaron sin vender (pues además había que descontar una veintena de ejemplares de obsequio, que correspondían unos a la familia Austen y otros a personajes influyentes que conocía el editor) se remataron antes de enero de 1821, cuando Murray reportó la última ganancia de £39, 2 chelines y 6 peniques (Gilson, 1997: 84-85).

El contexto histórico y literario, el cambio social y la influencia biográfica

Si bien en todas las novelas de Jane Austen podemos ubicar, gracias a breves referencias históricas, la cronología de los acontecimientos de la trama, en Persuasión, desde el primer capítulo, podemos darnos cuenta de la época en la que se desenvuelve la historia. En ninguna de las otras novelas se alcanza a tener tanta consciencia del momento histórico y es una prueba de que la escritora no estaba tan alejada del mismo como algunos la han acusado, el final de las guerras napoleónicas se encuentra en el trasfondo de esta narración. De hecho, resulta significativo que Austen haya comenzado a escribir la novela el día en que se dio a conocer que Napoleón iba en camino a Santa Helena, tras su derrota definitiva en Waterloo en junio de 1815.

La Batalla de Santo Domingo (6 de febrero de 1806), con el HMS Canopus, que se une al combate, cuadro de Thomas Lyde Hornbrook (1780-1850).

La Batalla de Santo Domingo (6 de febrero de 1806), con el HMS Canopus, que se une al combate, cuadro de Thomas Lyde Hornbrook (1780-1850). El Canopus estaba al mando del capitán Frank Austen. Fuente de la imagen: Wikimedia Commons

La historia principal se desarrolla entre el verano de 1814 y febrero de 1815, es decir, un año antes de que comenzara a escribirla, durante la falsa sensación de paz que el exilio de Napoleón en Elba había dado a Europa y precisamente hasta su escape de esa isla a finales de febrero de 1814. Además se añaden los antecedentes de lo ocurrido ocho años antes, en “el año seis” (1806).

En el sitio de Ellen Moody podemos ver un Calendario de los acontecimientos de Persuasión:

El primer punto de referencia son las fechas que aparecen en el libro predilecto del padre de la protagonista, quien, en su soberbia y vanidad, añade más anotaciones acerca de la historia familiar reciente. Así, Anne es la única de las protagonistas Austen cuya fecha de cumpleaños conocemos, pues nació el 8 de agosto de 1787 (casi doce años más joven que su creadora). Cabría solamente mencionar un pequeño error en el año de muerte de Lady Elliot, que debería ser 1801 y no 1800 para coincidir con el resto de la información cronológica que se proporciona y posiblemente se trata de un detalle más que Jane Austen no tuvo tiempo de corregir.

Aunado al momento histórico, en Persuasión se observa también una crítica al statu quo y una manifestación a favor del cambio social, aunque no de manera radical. No es la primera ocasión en las novelas de Austen en la que se retrata con cierta admiración a los marinos (el primero fue William Price en Mansfield Park); pero en ésta se hace innegable el homenaje a la contribución que había hecho la Armada a Inglaterra y al mismo tiempo se observa el anquilosamiento de la clase terrateniente, en el hecho de que algunos de sus miembros —como el padre de la protagonista—, no asumían las responsabilidades inherentes a su posición y solamente daban importancia a sus privilegios.

Carátula de la edición de 1815 del Debrett's Baronetage of England, etc

Carátula de la edición de 1815 del Debrett’s Baronetage of England, etc. El libro predilecto de Sir Walter Elliot. Fuente: Internet Archive

Para José Luis Caramés Lage esto significa un cambio de postura por parte de la escritora, al dar respaldo al hombre hecho a sí mismo y no a la aristocracia, a la que pinta en decadencia (2016: 46). En cierta forma, en la novela se aboga por una meritocracia, o como lo expresa Robert Morrison, por “una sociedad que valore el profesionalismo, la movilidad y la apertura” (2011: 8).

Además del conflicto bélico, las referencias literarias que se incluyen, en especial, la poesía del Romanticismo inglés, también contextualizan la novela, se mencionan en específico poemas de Walter Scott y Byron. Aunque Jane Austen no forma parte de ese movimiento literario, en la primera parte de Persuasión, se percibe una influencia del mismo. Walton Litz señala que la poesía se encuentra en la atmósfera de las novelas, pues suele haber una reacción a la naturaleza, al estado del tiempo y a las estaciones del año; pero, en el caso de Persuasión, considera que se trata de un esfuerzo exitoso por construir la sensación de la vida física (especialmente perceptible en las escenas de Winthrop y Lyme), pero en su opinión son respuestas sublimadas que corresponden más a la estética del siglo XVIII, quizá cercanas a la percepción wordsworthiana de la naturaleza no tanto a la de los poetas románticos más recientes (Southam, 1976: 234-235).

Por su parte, Linda Todd y Antje Blank han identificado otras obras que quizá inspiraron un poco a la creación de Persuasión (2013: xlviii-lviii). En específico, un poema sobre un marino en Tales in Verse (1812) de George Crabbe (1754-1832); la situación de la señora Smith como paralelo del caso de Charlotte Smith (1749-1806), la novelista y poetisa; de ella también puede ser el soneto que Anne recuerda en la caminata a Winthrop, pues en el verso de un soneto de The Elegiac Sonnets (1784) sruge la pregunta de “por qué la felicidad no tiene una segunda primavera”; por último, la novela Guy Mannering (1815) de Walter Scott trata de la caída de una propiedad y el retorno de un heredero perdido.

Y si de influencias literarias se trata, ya en 1870, el crítico shakesperiano, Richard Simpson, había asociado también Persuasión con Noche de reyes (Twelfth Night), pues le pareció que había ciertos paralelos entre Anne y Viola, pues ambas nunca hablan de su amor, sino que se sientan “como la paciencia en un monumento mientras sonríe[n] al dolor”, la melancolía se alimenta de Anne y consume su belleza, además como Viola, conoce y convive con a la mujer que, sin saberlo, es su rival, mientras que la conversación con el capitán Harville le recordó al diálogo que Viola tiene sobre el amor de la mujer con Orsino (Southam, 1976: 138).

Otro rasgo notable de Persuasión, es que es la novela donde más se detecta la experiencia biográfica de la escritora.

"Hacía carpintería", ilustración de Hugh Thomson para la edición de Persuasión publicada por Macmillan en 1897.

“Hacía carpintería”, ilustración de Hugh Thomson para la edición de Persuasión publicada por Macmillan en 1897.

Ya antes en Mansfield Park había incluido algunos detalles de la carrera naval de su hermano Frank, al mencionar dos de los navíos que había comandado, además de agradecer el regalo de su hermano Charles, al incluir en el regalo de William a Fanny. En Persuasión, vuelve a asomarse con la descripción de la vida doméstica del capitán Harville como un reflejo nuevamente de Frank Austen y en general, transpira la admiración por la Armada.

Por si fuera poco, como Lucy Worsley nos recuerda en su biografía sobre la escritora (2017: 202-203), Frank participó en la Batalla de Santo Domingo (6 de febrero de 1806) como capitán del HMS Canopus, y el dinero que obtuvo por su participación le permitió contraer matrimonio, la misma batalla en la que el capitán Wentworth logró su ascenso a comandante, antes de sus vacaciones en Somersetshire.

Además, tras su casamiento, Frank convenció a su madre y hermanas de unir sus recursos y así, a partir de 1807, pudieron rentar la casa en Castle Square en Southampton, donde todos vivieron hasta que ellas se mudaron a Chawton Cottage en 1809. Así que, además de las repercusiones de carácter histórico militar que tuvo esa batalla, también generó ciertos acontecimientos tanto en la vida personal de la escritora como en la novela.

Por otra parte, la descripción de Lyme y sus alrededores se basó en su propio conocimiento del lugar, pues, en 1804, durante el último verano antes de la muerte de su padre, los Austen estuvieron de vacaciones en ese balneario costero de Dorset, al terminarse el arrendamiento de la casa en Sydney Place, Bath. Aparentemente, inicialmente se alojaron en Pyne House, en el no. 10 de Broad Street en Lyme y unas semanas después, se mudaron unas viviendas más adelante, a la casa de huéspedes Hiscott’s, donde ahora se ubica el Three Cups Hotel (Le Faye, 2004: 142).

De acuerdo con Deirdre Le Faye fue durante esas vacaciones que Cassandra hizo el cuadro en acuarela donde se ve a su hermana de espaldas disfrutando de una vista de la campiña (2004: 142) y que empleamos como imagen representativa de nuestro sitio. También desde Lyme, Jane Austen escribió la única de sus cartas que se conserva de 1804, del 14 de septiembre, pues Cassandra se había ido por unos días con Henry y Eliza a visitar Weymouth. En ella, le da pormenores de lo ocurrido en uno de los bailes públicos de Lyme, además de algunos detalles respecto al nuevo alojamiento en Lyme. No se sabe cuánto tiempo permanecieron en el lugar, pero fue a finales de octubre cuando la familia regresó a Bath.

Lyme Regis, Dorsetshire: Una borrascal (c. 1812), cuadro de J.M.W. Turner 1775-1851 en Glasgow Museums

Lyme Regis, Dorsetshire: Una borrascal (c. 1812), cuadro de J.M.W. Turner 1775-1851 en Glasgow Museums

A nivel más personal, también es posible encontrar algunos otros paralelos de la vida de Jane Austen en su novela. Como señala Byrne (BBC Radio3, 2016), es imposible no asociar la intervención de Madame Lefroy en la relación con Tom Lefroy, con la de Lady Russell (sin olvidar que en esos últimos años de su vida, se produjo un cambio de papeles, pues Jane Austen hizo de consejera de su sobrina Fanny Knight en asuntos del corazón), e igualmente se tiende a recordar el compromiso roto con Harris Bigg-Wither. No obstante, en la historia amorosa de Jane Austen otro asunto inflama más la imaginación, incluso de la crítica, cuando se piensa en Persuasión: la del romance costero con su enamorado cuya identidad se desconoce. Y lleva a preguntar, ¿qué tanto de su supuesto amor perdido plasmó en esta obra?

La historia de Anne Elliot

No se puede negar que, ante todo, Persuasión es una historia de amor. Eso, y el hecho de que se trata de una segunda oportunidad, le da tanta popularidad entre los lectores.

Lady Rusell y Anne Elliot, ilustración de N. Puttapipat para la edición de Persuasión publicada por The Folio Society en 2007

Lady Rusell y Anne Elliot, ilustración de N. Puttapipat para la edición de Persuasión publicada por The Folio Society en 2007

Entre la crítica, a juzgar por la recopilación que hacen Todd y Blank en su introducción a la edición de Harvard University Press, las opiniones respecto al mérito de la novela se encuentran más divididas. Malcolm Bradbury opina que la aprecian menos quizá porque carece de las complejidades que piensan que debe tener la estructura de una novela, como sí sucede con Orgullo y prejuicio y Emma (Southam, 1976: 215) o Mansfield Park. No obstante, parece haber un consenso en la admiración que produce Anne Elliot.

Como es costumbre en las novelas de Jane Austen, la perspectiva de la protagonista predomina en la narración, esa tendencia se acentuó con el paso del tiempo, Emma es una prueba de ello. Sin embargo, se presentan algunas diferencias, por ejemplo, mientras que Emma es agente de muchas acciones y tiende a ver las cosas de manera errónea, Anne suele ser testigo de muchos de los acontecimientos y su visión es más confiable, a pesar de teñir con sus emociones las observaciones.

También en eso parece haber una diferencia, pues la voz narradora no suele hacer víctima de su ironía a Anne, en cambio, Emma es uno de sus blancos predilectos. Más o menos en relación con esto, Marvin Mudrick opinó que Persuasión es el único caso donde las palabras “romance” y “romántico” se usan sin ironía (Todd y Blank, 2013: lxvii).

Respecto a ese predominio de la perspectiva, Mary Lascelles también señala que los demás personajes desconocen lo que los lectores sabemos respecto a Anne, en especial su pasado (y algunos de esos personajes deciden ignorarlo).

Otra de las grandes diferencias respecto a las anteriores novelas es que Anne no es una jovencita, sino una mujer adulta con una experiencia de vida en la que ha influido principalmente su fracaso amoroso. Así que, no tiene que aprender la lección ni conocerse mejor a sí misma, ella de antemano sabe cuál fue su error y aunque resignada a su triste destino, también sabe lo que quiere si puede estar a su alcance.

Así, Julia Kavanagh (1862) compadece a Anne más que a ninguna de las otras heroínas, por su situación de aislamiento, más desolada que la de Elinor o Fanny, pues, además de su decepción amorosa, enfrenta la oposición familiar y el consejo adverso de los amigos (Southam, 1976: 135).

Al respecto, D.W. Harding, en su Introducción a la edición de la novela publicada por Penguin en 1965 (Southam, 1976: 194), señala que Anne es “la más madura y profunda de las Cenicientas… no es una heroína pasiva que sufre males no merecidos, sino que ella misma fue la causa de su infortunio debido a una decisión equivocada”, y eso también establece una gran diferencia con respecto a las demás novelas de Jane Austen.

Kathryn Sutherland (BBC Radio3, 2016) opina que la novela funciona casi como una secuela, ya que la relación amorosa quedó establecida con anterioridad. Tal situación hace a Anne emocionalmente más sensible a las circunstancias que enfrenta.

"En un momento... alguien se lo quitó de encima", ilustración de Charles E. Brock para la edición de Persuasión publicada por Dent & Co en 1909.

“En un momento… alguien se lo quitó de encima”, ilustración de Charles E. Brock para la edición de Persuasión publicada por Dent & Co en 1909.

Algunos críticos, con los términos de la psicología en mano, se han concentrado precisamente en el efecto que lo ocurrido en “el año seis” produjo en Anne. Rebeca West se refiere a “los efectos paralizantes de la decepción amorosa y la depresión habían tenido en Anne” (en Todd y Blank, 2013: lxii), y William Deresiewicz considera que para Anne no había habido un proceso de duelo tras romper su compromiso, sino que se había quedado congelada en él (Todd y Blank, 2013: lxviii).

Hace un siglo, en el artículo para conmemorar el centenario luctuoso de Jane Austen en la Quarterly Review, Reginald Farrer calificó a Anne como “una de las más grandes heroínas de la narrativa. Entre más se le conoce, más se da uno cuenta que encarna a la dama absoluta” (Southam, 1976: 149).

Por su parte, R.S. Crane (1957) comenta que Anne es, durante casi dos tercios de la novela, una heroína pasiva, constantemente desanimada y sin perspectivas de alegría, a la que su familia hace sufrir e incapaz de hablar con nadie, incluyendo su usual confidente, así que carece de una persona que la consuele y compadezca, sufre sola y callada (Southam, 1976: 184). Cita la opinión de John Bailey de que “hay muy pocas heroínas de la narrativa a quien amemos y sintamos tanto por ella, como amamos y sentimos por Anne Elliot” (Southam, 1976: 184) y así examina la manera en que Jane Austen logró que nos interesemos de manera personal tan profundamente con el destino de la protagonista (Southam, 1976: 184-186).

En primer lugar, gracias a la narración, pues los lectores conocemos cómo siente y piensa Anne, nos alineamos con ella. Además, sabemos que siente y piensa racional y objetivamente, que no se deja llevar por los excesos. Otra forma en que la apreciamos es debido a las situaciones y conversaciones que la rodean que resaltan sus cualidades de personalidad y carácter, incluyendo su capacidad para apreciar lo ridículo. Otra forma de atraer simpatías es en la yuxtaposición con otros personajes, el contraste respecto a cada uno y en el que Anne resulta superior, en el sentido moral, en la comparación.

Hacia el final del capítulo sobre Jane Austen que aparece en El lector común (The Common Reader, 1925), Virginia Woolf examina Persuasión y plantea que la novela se desarrolla desde la perspectiva de una mujer que, desde su propia infelicidad, tiene “especial empatía respecto a la felicidad y la infelicidad de los demás” y que, hasta casi el final, se ve obligada a guardar silencio, por lo tanto, sus “observaciones son menos acerca de los hechos y más respecto a los sentimientos que lo usual” (1984: 144).

Elizabeth Bowen también tiene algunos comentarios que hacer respecto a Anne. No se olvida que Anne misma se autoimpuso la situación en la que se encuentra al inicio de la novela, el ser soltera con una familia como la que tiene, pese a esto, considera que, el amor sin esperanza aún la sostiene, además no se auto-compadece y ha alcanzado una especie de triste paz interior (Southam, 1976: 166), es empática y así se gana la admiración de los lectores, que actuamos como sus confidentes.

Más recientemente Robert Morrison menciona que Anne se ha retraído en el dolor sin que haya cambio que la ayude, pero hace lo posible por ser útil a los que la rodean y aprende a soportar la desaprobación (2011: 9-10). Mientras que José Luis Caramés Lage señala que Anne, como un ser marginal en su familia, se va reponiendo gracias al contacto con el mundo exterior (2016: 30) y comprende el mundo gracias a su inteligencia emocional (2016: 33).

Estampilla postal de Persuasión, diseñada por Angela Barret en 2013

Estampilla postal de Persuasión, diseñada por Angela Barret en 2013

Después de tomar en cuenta todas estas opiniones, no resulta tan extraño entonces que Jane Austen haya afirmado que “su protagonista era demasiado buena para ella”. En cierta forma, aunque parezca contradictorio, parece haber acertado casi tanto como con la opinión que se supone tuvo de Emma Woodhouse, pues efectivamente Anne resulta demasiado buena, quizá la más perfecta de todas las heroínas que creó. Comparte ciertos rasgos de personalidad y situación con Elinor y Fanny, pero resulta mucho más fácil simpatizar con Anne porque, gracias a su experiencia y madurez, es más compasiva y empática, además de menos inflexible y rígida en sus ideas, que la señorita Price.

Más paradójico todavía es que, a pesar de esa opinión expresada por Jane Austen, existe la tendencia a identificársele con Anne. Si bien, como Caramés Lage comenta, en cada una de las protagonistas de las novelas se refleja un poco su personalidad (2016: 37), el vínculo tan cercano entre la escritora, Anne Elliot y su historia de amor ha sido señalado casi desde que se publicó la novela. Así, parece ser que la señora Ann Barret, esposa de un abogado en Alton y quien aseguró haber sido amiga de la escritora, fue la primera en afirmar que Jane Austen era Anne (LeFaye, 2004: 233).

Bowen se cuenta entre las que considera que esta novela está estrechamente vinculada con ese pasaje lleno de misterio en la vida de Jane Austen, la del enamorado cuya identidad se desconoce, tiene la convicción de que sin ese acontecimiento, Persuasión no habría sido escrita (Southam, 1976: 169-170). Southam comparte esa impresión, pues opina que es la novela “en la que los sentimientos y experiencias personales de Jane Austen están más profundamente involucrados” (1976: 11), la “más intensamente personal y la más cercana al mundo interno emocional de la escritora” (1976: 27).

Por su parte, Margaret Drabble (BBC Radio, 2016) cree que ese vínculo personal con la novela es otro de los motivos por los que se demoró la publicación de Persuasión, pues fue totalmente intencional de parte de Austen que su novela no se publicase mientras estuviera viva. Así que, Drabble piensa que, al tratarse de una obra tan profundamente personal, con cierto paralelismo respecto a su vida, era una manera en que la escritora quiso darse a sí misma un final feliz, y como se sabía gravemente enferma, la mantuvo guardada hasta el final.

Virginia Woolf tampoco se quedó atrás, pues también en El lector común afirmó: “Hay una emoción expresada en la escena del concierto y en el famoso diálogo sobre la constancia de la mujer que demuestra no solamente el hecho biográfico de que Jane Austen había amado, sino el hecho estético de que ya no temía decirlo” (1984: 144).

Ilustración de Marta Ribas para la edición de Persuasión publicada por Editorial Juventud en 1958

Ilustración de Marta Ribas para la edición de Persuasión publicada por Editorial Juventud en 1958

Más o menos en relación con esto, Elizabeth Bowen comenta que por lo general Jane Austen prefería la comedia, y por eso el dolor extremo, la turbulencia o la desesperación suelen estar desterradas de sus páginas, salvo como castigo al romanticismo excesivo; así que durante la mayor parte de su carrera, la escritora deliberadamente eligió la contención y solamente en Persuasión se permitió liberarse un poco de tales restricciones, en el sentido de que las hace su objeto de estudio, pues se trata de una novela sobre la madurez (Southam, 1976: 165).

Así que, a pesar del debate respecto a los méritos de Persuasión, también parece haber cierto consenso en que es una obra muy especial. Ya en los Recuerdos de Jane Austen —y luego Virginia Woolf también la retomaría—, su sobrino citaba la opinión del profesor Whewell de Cambridge quien calificaba a esta novela como “la más bella” de las obras de Austen.

Hace, un siglo, en el ya mencionado artículo para conmemorar el centenario luctuoso de la escritora, Reginald Farrer intentó explicar la intensidad emocional que se transmite en la novela, pues “Jane Austen había alcanzado el punto culminante de su arte al comunicar emoción sin expresarla”, ya que, sin recurrir a gritos ni sollozos, “Persuasión se mueve calladamente, en salones y veredas”, “es un flujo vibrante de gracia, pero no se dice mucho” y “aun así se encuentra entre las novelas más emocionales” de la literatura”, con ella se demuestra que “hay más intensidad de emoción en la quietud… [en contraste, por ejemplo, con las expresiones y acciones de Marianne en Sensatez y sentimientos] que en las manifestaciones apasionadas (Southam, 1976: 149), y de entre todas las obras de Jane Austen, el atractivo de Persuasión es “el más delicado y escurridizo” (Southam, 1976: 150).

Para Morrison es la más triste y más apasionada de las novelas de Jane Austen, combina lo público con lo personal, explora la angustia del silencio y el valor de la esperanza (2011: 16).

Elizabeth Bowen menciona que la novela contiene escenas de tensión de sentimiento no comunicado, además de la armonía de su ambientación otoñal pues “el paisaje, la estación forman parte de la textura de la historia” (Southam, 1976: 168) que nos sintoniza a un estado de ánimo, una sensibilidad particular. Caramés tampoco olvida ese tono otoñal de la novela, donde “la prosa roza las fronteras del lirismo natural” (2016: 43) y subraya la importancia que tienen los silencios y las miradas en la novela (2016: 30-31), sin olvidar hacer mención a Bath como locación.

Bath Wick Ferry (finales de siglo XVIII), de John Claud Nattes, muestra al fondo Candem Crescent

Bath Wick Ferry (finales de siglo XVIII), de John Claud Nattes. Reproducción en grabado que muestra al fondo Candem Crescent. Imagen tomada del libro Jane Austen in Bath

Sin embargo, Walton Litz difiere de esas impresiones, pues la atmósfera cambia totalmente en la segunda parte de la novela, precisamente al trasladarse a Bath, donde resulta distinta en estilo (Southam, 1976: 235.236). Quizá sucede también como reflejo de ese desagrado que tanto la escritora como su protagonista compartían por esa ciudad, lo que también expande el vínculo personal con la novela.

Por lo que se refiere al protagonista, Crane también examina la manera en que Jane Austen logra convencernos de que merece el amor que Anne le tiene, pues sus acciones, con frecuencia no causan una buena impresión (Southam, 1976: 188-189). Lo hace con pequeños detalles y en la comparación con los otros personajes masculinos de la novela y en la manera en que se retratan a sus demás colegas de profesión que son sus amigos, la opinión que ellos tienen de él y lo que cuentan que hizo (Southam, 1976: 190-192). En una comparación entre los demás héroes Austen, Crane opina que solamente resulta inferior con respecto a Mr. Knightley (Southam, 1976: 189).

En cuanto al acostumbrado sentido del humor y la ironía de Jane Austen, los críticos opinan que en Persuasión no es tan ligera. A Virginia Woolf le pareció como si la escritora hubiera estado “algo aburrida, demasiado familiarizada con los modos de su mundo que ya no los observa con frescura. Hay aspereza en su comedia”, pues ya no le resultaban tan divertidos los defectos de sus personajes, así que “la sátira es cruel y la comedia cruda” (1984: 143). Woolf lo atribuyó a que la novela sea una obra transicional hacia otra etapa de la carrera de la escritora que quedó truncada con la muerte. Así, especula qué podría haber sucedido si Jane Austen hubiera podido escribir otras seis novelas, como su propia experiencia del mundo, mucho más amplia, habría influido en un cambio de método en su forma de presentar a los personajes y las situaciones y “su sátira habría sido más astringente y severa” (1984: 143-145).

Harding también se pregunta qué habría escrito Jane Austen si no hubiera estado enferma (Southam, 1976: 210). Crane (Southam, 1976: 216) y Walton Litz (Southam, 1976: 229) también opinaron que, con Persuasión, la escritora estaba buscando crear nuevos efectos que difieren de sus demás novelas.

Así que, entre los críticos, frecuentemente surge la inquietud respecto a qué tanto estaba terminada la novela, y uno de los motivos que los lleva a preguntarse al respecto es la existencia de los “capítulos cancelados”.

La recepción en el mundo de lengua española

Después de su publicación en Inglaterra, Persuasión no tardó demasiado en traspasar fronteras, pues en Suiza, en mayo de 1821 se publicó en francés con el título de La famille Elliot o L’Ancienne Inclination; la traducción, muy libre, fue de Isabel, baronesa de Montolieu. Cabe señalar que en esa versión, se añade que Anne regresa a Kellynch con su esposo (Todd y Blank, 2013: xliii).

Persuasión fue la primera novela de Jane Austen que se publicó en lengua española, con una demora de poco más de un siglo, en 1919, en traducción de Manuel Ortega y Gasset, hermano del famoso intelectual español, para la editorial Calpe. De acuerdo con Ma. José Crespo Allúe (1981), esa traducción de Ortega y Gasset sirvió de base para muchas de las otras traducciones que se publicaron de la novela durante la primera mitad del siglo XX, en lugar del texto original en inglés.

Ediciones de Persuasión con la traducción de Manuel Ortega y Gasset. Una reedición de Espasa Calpe con la versión de 1919 (izq.) y la edición de Plaza y Janés con la versión modernizada en 1997 (que también usan DeBolsillo y Penguin Clásicos).

Ediciones de Persuasión con la traducción de Manuel Ortega y Gasset. Una reedición de Espasa Calpe con la versión de 1919 (izq.) y la edición de Plaza y Janés con la versión modernizada en 1997 (que también usan DeBolsillo y Penguin Clásicos).

Además, esa traducción de Ortega y Gasset se ha seguido utilizando también en el siglo XXI en distintas ediciones de la novela, aunque posiblemente con revisiones no acreditadas para modernizar el léxico, principalmente por los distintos sellos editoriales del grupo Penguin Random House. Uno de los primeros errores que se detecta en esa traducción modernizada es que han convertido a la difunta Lady Elliot y a Lady Russell, quienes —como esposa de un baronet y un caballero (“knight”) respectivamente— tenían el título de “lady”, simplemente en Mrs. Elliot y Mrs. Russell, una degradación de rango social que a seguramente habría ofendido e indignado a la última. Esto hace nada recomendable las ediciones de la novela publicadas por Penguin Clásicos y DeBolsillo, pues es una muestra del descuido editorial, pues en la traducción inicial de Ortega y Gasset aparecen como “la señora de Elliot” y “la señora de Russell”, así que simplemente cambiaron a “Mrs. Elliot” y “Mrs. Russell” sin revisar que en el texto fuente en inglés son dos “ladies”.

En el sitio de la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez tienen una copia digital de esa primera traducción de Persuasión y así puede compararse el texto que tradujo Ortega y Gasset con la versión modernizada que en la actualidad presentan como suya.

La popularidad que tiene la novela entre los lectores y la brevedad del texto son posiblemente los factores que se combinan para hacer que, después de Orgullo y prejuicio, sea la novela de Jane Austen de la que más traducciones se han hecho, más de quince, a pesar de que presenta bastantes dificultades terminológicas, empezando por el título de “baronet”.

Por cierto, se debe diferenciar entre traducciones y ediciones, pues si bien en 2007, Aída Díaz Bild contaba por lo menos diecinueve ediciones de la novela en España (2007, 189), las traducciones son menos pues distintas ediciones y editoriales pueden utilizar una misma traducción.

También cabe recordar que, el texto en inglés de las novelas de Austen son los que se encuentran libres de derechos y por tanto en el dominio público. En cambio, las traducciones al español, al tener menos de cien años, todavía están cubiertas por los derechos del traductor. Por lo mismo, es posible que incluso la de Ortega y Gasset, aun cuando el texto vaya a cumplir cien años, todavía lo esté, dado que él falleció en 1965, todavía le quedarían poco menos de 30 años de protección de derechos.

Es interesante mencionar que Persuasión es la novela de Jane Austen que más se ha traducido de este lado del Atlántico, pues cuenta con al menos cuatro distintas traducciones latinoamericanas: la de Antonio Bonanno y la de Alberto Mahler en Argentina, la de Carlos José Restrepo en Colombia y la de I. de la C. y C. G en Chile, la acreditada a Roberto Mares en México no cuenta realmente porque es una copia letra por letra, palabra por palabra y punto por punto de la de José Fernández Z en España [*plagio*].

Ediciones en español de Persuasión que incluyen los capítulos cancelados, la de Alba Editorial (izq.) y la de Cátedra (der.)

Ediciones en español de Persuasión que incluyen los capítulos cancelados, la de Alba Editorial (izq.) y la de Cátedra (der.)

Solamente dos editoriales han incluido como anexos en sus ediciones los capítulos cancelados de Persuasión. Primero lo hizo Alba Editorial en 1996, con la traducción de Francisco Torres Oliver, y así ha seguido en sus distintas reediciones de la novela. La otra es de Ediciones Cátedra, la traducción de Juan José Zaro, y aunque Alianza Editorial también utiliza la traducción de Zaro, sus ediciones no incluyen los capítulos cancelados. Habrá que revisar si para la traducción utilizaron la transcripción de Chapman como fuente o el texto publicado por Austen-Leigh.

Otra edición digna de mención es la publicada por Editorial Juventud en 1958, la traducción es de José Fernández Z, pero lo que la hace destacar son las delicadas ilustraciones en tinta de Marta Ribas, ocho en el interior más el retrato en la cubierta y que, aparentemente, no se han incluido en las reediciones de la novela que ha publicado Juventud.

Las dos ediciones de Persuasión en lengua española que están ilustradas. De Editorial Juventud, con ilustraciones de Marta Ribas (izq.) y la edición de Editorial D'Época (der.) que incluye ilustraciones de Hugh Thomson, Charles E. Brock y Arthur Wallis Mills

Las dos ediciones de Persuasión en lengua española que están ilustradas. De Editorial Juventud, con ilustraciones de Marta Ribas (izq.) y la edición de Editorial D’Época (der.) que incluye ilustraciones de Hugh Thomson, Charles E. Brock y Arthur Wallis Mills

Más recientemente, apenas en junio de 2016, D’Época Editorial publicó una edición de lujo, para conmemorar el bicentenario de que Jane Austen terminó de escribir la novela, la traducción es de Rosa Sahuquillo y Susanna González e introducción de José Luis Caramés Lage. Está encuadernada en pasta dura, con sobrecubierta o guardapolvo, y decenas de ilustraciones, principalmente a color. La edición incluye 16 de las 20 ilustraciones en blanco y negro que diseñó Hugh Thomson en 1897 para la edición publicada por Macmillan; las 6 ilustraciones entintadas a color que Charles E. Brock creó para la edición de 1898 y 19 de las 24 acuarelas que hizo para la edición de 1909, ambas para Dent and Co.; y 8 de las 10 ilustraciones de A. Wallis Mills para la edición de 1910 publicada por Chatto and Windus. Además, contiene como anexos la “Nota biográfica” que escribió Henry Austen y los recuerdos que Anna Austen Lefroy y Caroline Austen escribieron de su tía. Por último, también incluye el DVD del documental Tras los pasos de Jane Austen y Persuasión, filmado especialmente para la edición y también, como regalos adicionales se incluyen algunas postales y marcapáginas o separadores con las ilustraciones de Charles E. Brock. Con estas características, posiblemente tardará tiempo para que alguna otra edición de la novela supere esa calidad, pero se puede, las pautas están ahí para saber qué ofrecer a los Janeites.

Bibliografía

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• BBC Radio3 (2016). “Jane Austen’s Persuasion”. [podcast] Literary Pursuits. Disponible en: http://www.bbc.co.uk/programmes/b07cyfnf [ 21 Jun. 2017].
• Caramés Lage, José Luis (2016). «Introducción» en Austen, Jane (2016). Persuasión. Morcín: D’época Editorial, 11-47.
• Crespo Allúe, María José (1981). La problemática de las versiones españolas de Persuasión de Jane Austen. Crítica de su traducción (tesis doctoral). Valladolid: Universidad de Valladolid.
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• Woolf, Virginia (1984). The Common Reader. Nueva York: Harcourt.
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