Orgullo y prejuicio (Pride and Prejudice)


“Es una verdad universalmente reconocida que un hombre soltero en posesión de una buena fortuna debe estar en busca de esposa”
Orgullo y prejuicio, cap. 1, Jane Austen

Orgullo y prejuicio (Pride & Prejudice) es la novela más conocida y más popular de Jane Austen no sólo en el Reino Unido, sino en todo el mundo -quizá por su tono alegre, optimista y ligero- y se ha traducido a más de 35 idiomas. Sus protagonistas también resultan los más conocidos y preferidos entre todos los del universo que Jane Austen creó. Con mucha frecuencia se menciona el título y se cita el párrafo inicial.

Portada de la edición de 1907 realizada por Charles E. Brock para Dent

Portada de la edición de Pride and Prejudice de 1907, realizada por Charles E. Brock para la editorial Dent. JAcastellano posee un ejemplar de esta edición.


De acuerdo con el memorándum de Cassandra Austen, su hermana comenzó a escribir la novela en octubre de 1796 (a punto de cumplir 21 años) y la terminó 10 meses después, en agosto de 1797, con el título Primeras impresiones (First Impressions), con lo que representaba la segunda de las obras que Jane escribió siendo adulta. Tal vez debamos confiar en ese recuerdo de Cassandra sobre la fecha en que se escribió, ya que atravesaba por período triste de su vida, y mientras el resto de la familia se divertía escuchando la lectura de esta obra, Cassandra recibía la noticia del fallecimiento de su prometido, Tom Fowle.

Tanto agradó a la familia esta obra, que George Austen la consideró digna de publicación, por lo que el 1° de noviembre de 1797, se la ofreció al editor Thomas Caddell para publicación:

Tengo en mi poder el manuscrito de una novela, que consta de 3 volúmenes de una extensión similar a la de Evelina de la Srta. Burney. Estoy consciente de la importancia de que esa clase de obra haga su primera aparición bajo un nombre respetable, por lo que acudo a usted. Estaría agradecido si me informase si decide interesarse en él. ¿Cuál sería el costo de publicación a expensas del autor y cuánto se aventuraría a adelantar por la propiedad del mismo, si al revisarlo, lo aprueba? Si su respuesta me alienta, le enviaré la obra.

La respuesta de Caddell, de mano de uno de sus asistentes, aparece escrita en la parte superior de la carta del Sr. Austen: “Rechazada y devuelta por correo”. Es decir, rehusaron la oferta tan pronto la recibieron, sin siquiera pedir revisar el manuscrito. Quizá el más grande error cometido por esa editorial, pero hay quienes consideran que también el reverendo Austen debió de dar una descripción distinta y mencionar, sin reparos, que se trataba de una ingeniosa comedia de costumbres (comedy of manners).

Seguramente, el rechazo resultó un duro golpe para la joven escritora, pero no la desanimó por completo. Conservó el manuscrito, lo siguieron leyendo y se convirtió en un favorito dentro del círculo familiar, como lo indican dos referencias en las cartas que dos años más tarde Jane escribía a Cassandra.

El martes 8 de enero de 1799 desde la rectoría de Steventon, Jane comentaba a Cassandra, que se encontraba en Godmersham Park, Kent:

No me sorprende que quieras leer ‘Primeras impresiones’ de nuevo, tan pocas veces que la has leido y ya hace algún tiempo. [Carta No. 17].

Meses más tarde, el martes 11 de junio de 1799 desde el No. 13 de Queen Sq. en Bath (la visita a Bath en compañía de su madre y la familia de su hermano Edward), Jane le decía bromeando a Cassandra, que se había quedado en Steventon:

Bajo ninguna circunstancia permitiría que Martha [Lloyd] lea ‘Primeras impresiones’ nuevamente, y me alegro que no la dejé en tu poder. Es muy astuta, pero veo sus intenciones, pretende publicarla de memoria y una revisión más le permitiría hacerlo. [Carta No. 21].

Se puede detectar también que la escritora siguió revisando el manuscrito, revisándolo, puliéndolo, así que los comentarios del siglo XIX en que decían que era una obra maestra sin esfuerzo son engañosos. Sin embargo, resulta imposible saber con certeza la diferencia entre el ese primer manuscrito (no preservado) y el producto final.

Según Cassandra, se trataba de la primera novela que su hermana escribió en forma narrativa, ya que Elinor & Marianne, la versión inicial de Sensatez y sentimientos (Sense & Sensibility) [Nota aclaratoria: la novela ha recibido títulos diversos, principalmente en España se conoce como Juicio y sentimiento o el literal (no muy adecuado) Sentido y sensibilidad, en JAcastellano empleamos el título que ha recibido en América Latina, en especial a partir de la adaptación de 1995], era una novela epistolar-; pero hay quienes suponen que la escritora también redactó Primeras impresiones en forma de cartas, pues la trama lo permite: la protagonista está separada de su familia en ciertas ocasiones y tiene familiares y amigos con quienes sostener correspondencia frecuente y en la novela finalmente publicada aparecen varias cartas, tanto completas (una de ellas trascendental y ocupa todo un capítulo), fragmentos textuales de otras y algunas a cuyo contenido los personajes sólo hacen referencia o se conjetura su existencia. Hay también quienes apoyan la afirmación de Cassandra sobre la forma narrativa de Primeras impresiones al observar que gran parte de la obra se sustenta en diálogos entre los personajes (asemejándose a una obra teatral) y no tanto en los pensamientos de los personajes (como ocurre más en las obras posteriores).

Otra prueba de que la autora continuó trabajando con su novela es que al final de ésta hace una referencia a la “restauración de la paz” y que la mayoría supone que es la Paz de Amiens en 1802. La última revisión seguramente ocurrió en el transcurso de que Sensatez y sentimientos se publicara, pues del éxito o fracaso de ésta dependía que alguna vez finalmente Orgullo y prejuicio finalmente a la luz. Austen empleó entonces los calendarios de 1811 y 1812 para ubicar los acontecimientos de la historia; esto lo han demostrado diversos estudiosos del tema (Chapman, Le Faye y Moody) quienes han examinado con detalle la secuencia de la trama y tienen como principal referencia el baile en Netherfield, ocurrido el martes 26 de noviembre.

"Señorita Bennet, insisto en que me conteste", ilustración en tinta negra de Charles E. Brock para la edición de 1895 de Pride and Prejudice de Macmillan.

“Señorita Bennet, insisto en que me conteste”, ilustración en tinta negra de Charles E. Brock (1895) en la edición de la novela publicada por Macmillan. JAcastellano posee un ejemplar de este libro.


Para ese entonces, también ya se había efectuado el cambio del título, pues en 1800, Minerva Press ya había publicado la novela Primeras impresiones de Margaret Holford. Se cree que Jane Austen sacó el título Orgullo y prejuicio de uno de los párrafos finales de Cecilia de Fanny Burney. De ninguna manera fue una elección casual, si bien “primeras impresiones” era un buen título, tanto el orgullo como el prejuicio se analizan en la novela, ambos son factores que influyen en la trama, en particular en relación de los protagonistas, y tiene quizá más resonancia. Asimismo, otros críticos observan una semejanza o paralelismo de algunas escenas de Cecilia con unas de Orgullo y prejuicio, como la confrontación de Cecilia con la Sra. Delville con la de Elizabeth con Lady Catherine pero con distintos resultados.

Tras el éxito de Sensatez y sentimientos no quedó duda de que Orgullo y prejuicio debía publicarse. En la carta del domingo 29 y lunes 30 de noviembre de 1812 desde Chawton, Jane le anuncia a Martha Lloyd, quien para esa época ya vivía con ellas pero que en ese momento que se encontraba de visita en Barton Kintbury, que había vendido la obra:

O. & P. quedó vendida. Egerton me da 110 libras por ella. Preferiría haber obtenido 150 libras, pero ambos no podíamos quedar satisfechos, y no me sorprende que no haya querido arriesgar tanto. Que se haya vendido será, espero, un gran ahorro de problemas para Henry, y por lo tanto debe ser bueno para mí. El dinero lo pagarán en un plazo de un año. [Carta No. 77]

Esta carta requiere un poco más de explicación para entenderse. Existían 4 formas para que una novela se publicase:


  1. Por suscripción. Varias personas pagaban una módica suma para que una novela de alguien ya famoso o importante se publicara, teniendo esos suscriptores derecho a recibir un ejemplar. Jane Austen figura como una de las patrocinadoras que contribuyó para la publicación de Camilla de Fanny Burney;
  2. Por reparto de ganancias. En este caso, el editor y el autor comartían las pérdidas o ganancias de una publicación. Era la forma en que un escritor podía obtener más ganancias, pero era muy inusual que un editor aceptase un arreglo así a menos que estuviera muy seguro del éxito de la publicación o fuera gran amigo del escritor;
  3. Por la venta de los derechos de la obra. Esto significaba que el autor vendía por completo su obra y con ello cualquier dinero que pudiese obtener de posteriores ediciones en favor del editor que le daba una determinada cantidad, pero es de suponer que también el editor no aceptara este arreglo a menos que viera posibilidades de recuperar por lo menos su inversión; y
  4. Por comisión. El autor pagaba por la impresión de su obra, y por lo tanto las pérdidas si era un fracaso, sin ningún riesgo para el editor.

Sensatez y sentimientos se había publicado por comisión y Henry Austen había proporcionado el dinero y se había encargado de negociar con Egerton y supervisar parcialmente el proceso de la publicación, por eso la escritora se alegraba de ahorrar tanta molestia a su hermano con la venta de los derechos de Orgullo y prejuicio. Sin embargo, en vista de los resultados, esa venta no parece haber sido la opción más adecuada.

Así, en enero de 1813, Orgullo y prejuicio (Pride & Prejudice) apareció finalmente publicada, 15 años después de que Austen la terminó y cuando ella ya tenía 38 años. Mucho tiempo había ya transcurrido, de la joven escritora cuya madre tenía esperanzas de ver casada, a la mujer madura y definitivamente soltera. El anunció de la publicación apareció en el Morning Chronicle del 28 de enero de 1813 como una novela en 3 volúmenes a 18 chelines y escrita “por el autor de Sensatez y sentimientos”.

Como se puede ver, Jane Austen mantuvo su anonimato respecto a su carrera como escritora, sólo su madre, su hermana, Martha Lloyd que vivía con ellas, sus hermanos y las esposas de éstos y su sobrina Fanny Knight sabían al respecto y les había pedido que no lo divulgaran, como lo demuestra su correspondencia con ellos, pues afortunadamente además, no sólo ella y Cassandra estuvieron separadas en varias ocasiones en el transcurso de año, sino que varias de las cartas que le envió se conservaron y contienen referencias a la novela.

La primera es del viernes 29 de enero de 1813 desde Chawton, comunicándole a su hermana -que estaba visitando a su hermano James en Steventon- que había recibido su copia de la novela:

Quiero decirte que he recibido de mi querido hijo de Londres. El miércoles recibí un juego de ejemplares enviado por Falkener, con tres líneas de Henry diciendo que había enviado otro a Charles y un tercero por correo a Godmersham [para Edward], precisamente las dos que estaba menos dispuesta a repartir. Le escribí inmediatamente pidiéndole mis otros dos juegos, a menos que se tomara la molestia de enviarlos inmediatamente a Steventon [para James] y Portsmouth [para Frank], al no tener idea, sino hasta hoy, de que iba a salir de la ciudad, por lo que dices se fue antes de que escribiese mi carta.

Lo único malo es el retraso, nada más se puede hacer hasta su regreso. El anuncio está en nuestro periódico de hoy por primera vez: 18 chelines [20 chelines hacían 1 libra]. Pedirá 1 libra por mis próximas dos y 1 libra y ocho chelines por la más tonta de todas. Le escribiré a Frank para que no se sienta olvidado.

La Srita. Benn [Mary Benn, una señorita de unos 43 años que vivía en Chawton, quizá parecida a la Srita. Bates que aparece en Emma] comió con nosotros justo el día en que el libro llegó y por la noche nos dedicamos a él, le leímos la mitad del primer volumen a ella, e indicando antes que, sabiendo por Henry de que esa obra aparecería pronto, le habías pedido que la enviase cuando saliera, y creo que no sospechó nada. Se divirtió, ¡la pobrecita! No lo podía evitar, sabes, con dos personas dando la pauta, pero parece que realmente admira a Elizabeth.

Debo confesar que la considero la más deliciosa criatura que jamás apareció impresa, y ahora cómo podré tolerar a aquéllos a quienes no les guste, no lo sé.

Hay unos pocos errores típicos; y un “dijo él, o “dijo ella” harían a veces el diálogo mucho más claro, pero “no escribo para tan aburridos elfos, pues ellos mismos no tienen gran ingenuidad” [parafraseando unos versos del poema ‘Marmion’ de (Sir) Walter Scott: “I do not rhyme to that dull elf / who cannot image to himself”]. El segundo volumen es más corto de lo que hubiera deseado, pero la diferencia no es tan grande en realidad como lo es en apariencia, habiendo una mayor proporción de narrativa en esa parte. He podado y segado tan exitosamente, sin embargo, que imagino que debe ser en conjunto mucho más corta* que ‘Sensatez y sentimientos’. [Carta No. 79]

(* En comparación, los tres volúmenes de Sensatez y sentimientos terminaban en las páginas 317, 278 y 301 mientras que los de Orgullo y prejuicio en 307, 239 y 323, así que ésta tenía 25 páginas menos.)

De todo este texto lo más notable es precisamente observar cómo se refiere a esta novela como “mi querido hijo” y a la protagonista como “la más deliciosa criatura que jamás apareció impresa”.

Días más tarde, el jueves 4 de febrero, volvía a escribirle:

Tu carta fue muy bienvenida, te estoy muy agradecida por todas tus alabanzas; llegó en el momento adecuado, pues he tenido un ataque de disgusto. Nuestra segunda velada leyéndole a la Srita. Benn no me complació tanto, pero creo que mucho debe atribuirse a la forma tan rápida en que mi madre continuó, pues aunque ella misma entiende perfectamente los personajes, no habla como ellos deberían.

En conjunto, de cualquier forma, soy lo suficientemente vanidosa y me encuentro suficientemente satisfecha. La obra es demasiado ligera, y brillante y chispeante; necesita sombras, necesita extenderse aquí y allá con un algún capítulo sobre la sensatez, si pudiera tenerlo, o con alguna tontería solemne, algo que no este relacionado con la historia, un ensayo sobre literatura, una crítica a Walter Scott [quien hay que recordar aún no era nombrado baronet ni conocido como novelista, sino como poeta], o la historia de Bonaparte o algo que forme un contraste y atraiga al lector con mayor deleite a la jovialidad y el epigramatismo de estilo general. Dudo que concuerdes conmigo en esto. Conozco tus almidonadas nociones.

El cuidado mantenido en Steventon con relación a la posesión del libro es una agradable sorpresa para mí y deseo cordialmente que sea la forma de evitarte todo lo desagradable; pero debes estar preparada para que el vecindario quede ya informado de que haya tal obra en el mundo ¡y en el mundo de Chawton! La torpeza hará eso, lo sabes. Se habló de ello aquí una mañana en que la Sra. Digweed vino a visitarnos con la Srita. Benn.

El más grande error en la impresión lo encontré en la página 220, párrafo 3 donde dos diálogos se convirtieron en uno. Puede que no haya meriendas en Longbourn; pero supongo es uno de los rastros de los viejos hábitos de la Sra. Bennet en Meryton…

Recibí una carta de Henry ayer, escrita el domingo desde Oxford; la mía se la re-enviaron a él; por lo tanto la información de Edward era correcta. Dice que los ejemplares se enviaron a Steventon y Portsmouth al mismo tiempo que los otros. [Carta No. 80]

Como puede observarse, quizá los vecinos de Chawton ya comentaban la novela y comenzaron a sospechar sobre la autoría, además quedó resuelto el problema de los ejemplares que Austen quería para sus hermanos. Pero definitivamente lo más destacado de esta carta es la auto-crítica a su novela. Es difícil descifrar que tan en serio estaba diciendo que era “demasiado ligera, brillante y chispeante; necesita sombras”. Además como indican tanto sus propias cartas posteriormente como las opiniones que recolectó de su familia, amigos y admiradores sobre sus posteriores novelas, casi siempre existía una comparación, siendo una opinión generalizada que Orgullo y prejuicio era la más entretenida de todas, pero no la más seria.

Lo que es cierto es que muchas de sus frases y expresiones son casi proverbios o epigramas, hay ironías, comentarios ingeniosos y graciosos y tiene un ritmo difícil de traducir. Aparecen muchos pasajes en los que las escenas son tal cual como si fueran los diálogos de una obra teatral, al grado en que algunos críticos la han comparado con una alegre ópera italiana y consideran que está a la altura de las comedias de Shakespeare (y hay que notar que Elizabeth y Darcy también muchas veces son comparados con Beatrice y Benedick de “Mucho ruido y pocas nueces”) y puede que en ocasiones ante tal despliegue sea difícil percibir la profundidad de las ideas.

Nuevamente, el martes 9 de febrero, Cassandra estaba en Manydown visitando a sus amigas las hermanas Bigg, cuando recibió una carta más de Jane desde Steventon:

Estoy enormemente complacida de que digas lo que dices, después de haber revisado toda la obra, y la alabanza de Fanny es muy gratificante. Mis esperanzas se encontraban tolerablemente firmes respecto a ella, pero nada como la certidumbre. Que le agraden Darcy y Elizabeth es suficiente. [su sobrina Fanny Knight] Pondría a todos los demás, si quisiera. Recibí su opinión de su puño y letra esta mañana, pero tu transcripción de ella, que leí primero, no fue, y no es, menos aceptable. Para mí es, por supuesto, todo alabanzas, pero la más exacta verdad que ella te envía es suficientemente buena. [Carta No. 81]

"In earnest contemplation", ilustracion de Henry M. Brock para la edición de 1898 de la novela

“En seria contemplación”, ilustración de Henry M. Brock para la edición de 1898 de Pride and Prejudice de Dent. JAcastellano posee los ejemplares de esta edición.


Orgullo y Prejuicio recibió 3 reseñas -todas anónimas- cuando apareció publicada. La primera del British Critic precisamente en febrero de 1813 que dice:

Es muy superior a todas las demás publicaciones de su clase que últimamente vienen ante nosotros. Tiene una muy excepcional tendencia, la historia está bien contada, los personajes notablemente bien delineados y fundamentados, y escrita con gran espíritu como con vigor… hemos revisado estos volúmenes con mucha satisfacción y entretenimiento y no tenemos las más mínima duda de que su circulación exitosa inducirá al autor a esfuerzos similares.

La segunda reseña es del Critical Review, que es meramente descriptiva de la trama, lo notable es su alabanza a la protagonista:

… su sensatez y su conducta son de un orden superior al de aquéllos de las heroínas comunes de las novelas. Con su independencia de personalidad, que se mantiene entre las líneas adecuadas del decoro y su oportuna vivacidad, enseña al hombre de orgullo de familia a conocerse a sí mismo.

Lo cual sigue siendo válido, Lizzy es un espíritu independiente, una mujer muy inteligente, pensante y crítica en una época en que no se podría suponer que lo sería, además de alegre e ingeniosa. Muchos consideran que es la heroína que más se parece a su creadora. Y quien haya leído a otros novelistas de la época puede apreciar precisamente lo distinta que es a las protagonistas de otras novelas de la época.

La tercera reseña fue del New Review en abril de 1813, pero desafortunadamente desconozco su contenido. No obstante hay otras menciones pertinentes de la época. Esa primavera, Orgullo y prejuicio se convirtió en la novela de moda, se hablaba de ella hasta en Escocia e Irlanda, no sólo en Inglaterra, y los miembros de la sociedad de la época la mencionan en sus diarios o la recomendaban en su correspondencia a sus amigos y especulaban sobre quién era el autor. Se barajaban muchos nombres y seguramente Jane Austen se divertía al enterarse de las especulaciones.

Por ejemplo, Richard B. Sheridan (el famoso dramaturgo y político de la época, autor de “The Rivals” (“Las rivales) y “The School for Scandal” (“La escuela para el escándalo”), recomendó a la Srita. Schirreff durante una reunión a la que ambos fueron invitados que fuera a comprarla inmediatamente pues “era una de las cosas más inteligentes que había leído.”

También en mayo, la joven Annabella Milbanke (la futura esposa de Byron) escribía en una carta a su madre:

He terminado de leer la novela llamada ‘Orgullo y prejuicio’, que creo que es una obra muy superior. No depende de ninguno de los recursos comunes de los escritores de novelas, nada de hundimientos, ni conflagraciones, ni caballos desbocados, perros falderos o pericos, ninguna doncella de cámara o sombrerera, nada de duelos o disfraces. Realmente creo que es la más probable que he leído. No es un libro de llanto, pero el interés es muy fuerte, especialmente por el Sr. Darcy. Los personajes que no son entrañables son divertidos, y todos ellos son consistentemente fundamentados… Quisiera saber quién es el autor o autota según me dicen.

Pero no todas eran opiniones favorables. Lady Darcy fue una de ellas, pues comentaba en una carta a Sarah Ponsonby el 14 de mayo de 1813:

No me gusta mucho. La falta de interés es el defecto que menos puedo perdonar en trabajos de mero entretenimiento y por mas natural que se den el retrato de mentes y modales vulgares no lo alivia el agradable contraste de personajes más dignos y finos que ocasionalmente cautiven la atención.

Precisamente en esa temporada, Jane Austen se encontraba en Londres. Su cuñada y prima Eliza [Hanckock] de Feuillide, esposa de Henry, había muerto a finales de abril; Jane había acudido a cuidarla durante su enfermedad, y en mayo estaba de regreso para apoyar a Henry con la mudanza de la casa en la calle Sloane, zona de Chelsea, al piso superior del negocio de Henry en el no. 10 de la calle Henrietta, en la zona de Covent Garden. Durante esa estancia en Londres, Henry llevó a su hermana algunas exposiciones de arte y ella no dejaba de pensar en sus creaciones, le contaba en una carta a Cassandra el el lunes 24 de mayo de 1813:

Henry y yo fuimos a la Exhibición en Spring Gardens [Patrocinada por la Sociedad de Pintores al Óleo y a la Acuarela]. Aunque no es una buena colección, estuve muy complacida, particularmente (por favor dile a Fanny) con un pequeño retrato de la Sra. Bingley, excesivamente parecido a ella. Fui con la esperanza de ver uno de su hermana, pero no había ninguna Sra. Darcy; de cualquier forma, quizá la encuentre en la Gran Exhibición [la exhibición de la Academia Británica en Somerset House que abrió el 3 de mayo de ese año] a la que iremos, si tenemos tiempo; no hay oportunidad de que la vea en la colección de cuadros de Sir Joshua Reynolds que se exhibe ahora en Pall Mall [Los administradores de la Institución Británica, como tributo a la memoria de Sir Joshua Reynolds -el más importante artista plástico británico del siglo XVIII- había prestado 130 de sus cuadros], y que también vamos a visitar.- El de la Sra. Bingley es exactamente como ella, tamaño, forma de la cara, facciones y dulzura; nunca hubo mayor parecido. Está vestida con un vestido blanco, con adornos verdes, lo que me convence de lo que siempre supuse, que el verde era uno de sus colores favoritos. Me atrevo a decir que la Sra. D. estará de amarillo.

Retrato de la Sra Quentin, por F. Huet-Villiers, posible retrato de la Sra. Bingley

Retrato de la Sra. Harriet Quentin, realizado por Francois Huet-Villiers, posiblemente se parece a la Sra. Bingley.


Más tarde ese mismo día, Jane continuaba en esa carta con los frustrantes resultados de las otras dos exposiciones, además de comentarios a una carta que había recibido de su sobrina Fanny Knight:

“Estoy muy agradecida a Fanny por su carta; me hizo reír cordialmente; pero no puedo pretender contestarla. Incluso si tuviera más tiempo, no me sentiría segura de la clase de carta que la Srta. D. escribiría [Aparentemente el 21 de mayo, Fanny escribió una carta fingiendo ser Georgiana Darcy pero su tía, aunque divirtió a su tía, ésta no le siguió el juego]… Fuimos a ambas, la Exhibición y la de Sir Joshua Reynolds, y estoy decepcionada, porque no hubo nada como la Sra. D. en ninguna. Sólo puedo imaginar que el Sr. D. valora toda pintura de ella tanto como para que le agrade que sea expuesta al ojo público. Puedo imaginar que él tendría esa clase de sentimiento, esa mezcla de amor, orgullo y delicadeza.” [Carta No. 85].

En consecuencia, creo que es así como la propia creadora nos autoriza a considerar a sus personajes como personas reales, algo de lo que los críticos literarios nos acusan a los admiradores.

Por otra parte, muchos han tratado de identificar a cuál retrato exhibido en Spring Gardens fue al que Austen se refirió como el perteneciente a Jane [Bennet] Bingley. En un ensayo de Martha M. Rainbold “The likeness of Jane Austen’s Jane Bennet: Portrait of Mrs. Q” se piensa se trata del cuadro no. 27 del catálogo, titulado ‘Retrato de una dama’ por J.M.F. Huet-Villiers. La mujer del retrato en cuestión ha sido identificada como la Sra. Quentin, esposa de un coronel británico y además amante del Príncipe Regente y futuro Jorge IV.

Aunque también otros 3 cuadros, de Charles John Robertson, podrían ser alternativas los de Lady Nelthorpe (no 246), y sus cuñadas Lady Anderson (no. 15) y la Sra. Clarke de Welton Place (no. 116).

El verano las Austen la pasaron en todas en Chawton pues era el turno para que el resto de la familia acudiera a visitarlas. En particular cabe destacar las visitas de los hijos de James: Anna, James-Edward y Caroline, y toda la familia Knight, que estuvo residiendo en Chawton House ese verano pues estaban remodelando Godmersham Park, ya que hay varios recuerdos por parte de sus sobrinos. Fanny Knight registró en su diario el sábado 5 de junio: “Tía Jane pasó la mañana conmigo leyéndome O&P. pues papá y tía Louisa [Bridges, cuñada de Edward Knight] salieron a cabalgar.”

Parece que por aquel entonces que también Anna y James-Edward finalmente se enteraron que su tía era la escritora de las novelas que tanto habían agradado a la familia, y él, con apenas 15 años pero siguiendo la tradición familiar incluso dedicó unas rimas a su tía, en las que hace referencia no sólo a los personajes que ella había creado y además, bromeando comentaba que si el Príncipe Regente se llegase a enterar de que ella era la autora de las obras, seguro la nombraría condesa o si quedase viudo, la haría su esposa.

La broma se hace más pesada todavía considerando que a Jane Austen no le simpatizaba el futuro rey de Inglaterra. Y no acabó ahí, resultó casi profético, pues al año siguiente efectivamente éste llegó a enterarse de que ella era la escritora y se vió forzada a dedicarle una de sus posteriores novelas (Emma).

En el otoño de 1813, Jane Austen acompañó a los Knight de regreso a Kent, en lo que sería su última visita a ese condado, pero hizo una parada en Londres para visitar a Henry y llevar a sus sobrinas al teatro. Lo que no esperaba es de lo que se enteraría en la capital: ¡su identidad había sido revelada! No sólo sus conocidos, sino desconocidos admiradores de las novelas comenzaban a estar al tanto. El miércoles 15 en la noche y jueves 16 de septiembre por la mañana, le escribía a Cassandra que había permanecido en Chawton:

Lady Robert [Kerr] está encantada con O&P, y realmente lo estaba, hasta donde entiendo, antes de que supiera quién la escribió, pues, por supuesto, ella sabe ahora. Él [Henry] se le dijo con tal satisfacción como si ese fuera mi deseo. Él no me lo dijo, pero le contó a Fanny. ¡Y el Sr. Hastings! [Warren Hastings, ex-gobernador general de la India, gran amigo de los Austen y padrino de Eliza de Feuillide]. Estoy encantada con lo que un hombre como éste escribe al respecto. Henry le envió los libros a su regreso de Daylesford, pero ya escucharás la carta también… Deseo que escuches la opinión del Sr. H. sobre O&P. El que admire a mi Elizabeth tanto me resulta particularmente agradable. [Carta No. 87]

Ya instalada en Godmersham Park, volvía a comentarle a Cassandra en su carta del jueves 23 y viernes 24 de septiembre de nuevo le hacía otro breve comentario a Cassandra:

El pobre Dr. Isham [académico de Oxford] está obligado a admirar O&P, y a enviarme el mensaje de que está seguro que no le gustará la próxima novela de Madame D’Arblay [nombre de casada de Fanny Burney, y su siguiente novela sería The Wanderer, publicada en 1814] tanto. La Sra. C. [Cooper, tía por línea materna de Jane Austen y también escritora] inventó todo, por supuesto. Él desea enviar sus respetos a ti y a mi madre.

Pero la verdadera queja respecto a la indiscreción de Henry no la recibió Cassandra, sino Frank Austen, quien se encontraba comandando el navío “Elephant”, como parte de la flota del Almirante Young, en el Mar Báltico y cuya misión era transportar las tropas aliadas suecas del Mariscal Bernadotte (futuro Carlos XIV de Suecia) a Pomerania. La carta de Jane Austen del sábado 12 de septiembre de 1813 en Godmersham para Frank, indica exactamente cómo fue que Henry Austen reveló que su hermana era la autora de Orgullo y prejuicio:

Te agradezco calurosamente por tu amable aprobación a mi trabajo y la amable indicación que le siguió. Estaba previamente consciente de a lo que me estaba exponiendo, pero la verdad es que el secreto se ha esparcido tanto que apenas es escasamente la sombra de un secreto ahora, y creo que cuando la tercera aparezca [Mansfield Park, la cual ya también sus hermanos sabían que la estaba escribiendo], ni siquiera intentaré decir mentiras al respecto. Mejor debería de intentar hacer todo el dinero y no el misterio que pueda de ello. La gente pagará por su conocimiento si puedo que lo hagan. Henry escuchó tan cálidamente elogiada O&P por Lady Kerrr y otra dama, y ¡qué es lo que hace al calor de su vanidad y amor fraternal, sino decirles inmediatamente quién la escribió! Una cosa una vez echada a andar así, uno sabe cómo se propaga.” [Carta no. 90]

En ese mismo otoño, dado el éxito alcanzado por la novela, Egerton decidió sacar una segunda edición. Se calcula que Egerton obtuvo alrededor de £450 libras en ganancias por ambas ediciones de Orgullo y prejuicio, mientras que Austen, al haberle vendido los derechos, sólo £110 y por consiguiente tampoco tuvo nada que ver ya con esa 2a. edición. Con lo que resulta un tanto triste pensar que su más exitosa novela, fue la que menos ganancias le redituó, aunque la fama y aprecio por ambas sea imperecedera.

No obstante, Austen siempre tendría afecto por sus creaciones y de acuerdo con los Recuerdos escritos por su sobrino James-Edward, ella platicaba qué ocurría con algunos personajes después de que la acción de las novelas terminaba. Así de Orgullo y prejuicio le dijo a su familia que Kitty se había casado con un clérigo que habitaba cerca de Pemberley, mientras que Mary no consiguió nada mejor que uno de los asistentes de su tío Phillips y estaba contenta con ser considerada una estrella de la sociedad de Meryton. Nada se sabe respecto al destino de Caroline Bingley, ni qué pasó con Georgiana Darcy, Anne de Bourgh o el Col. Fitzwilliam o si alguna vez los nervios de la Sra. Bennet la llevaron a la tumba dejando a su acongojado viudo listo para un segundo matrimonio más acorde y que en determinado momento proporcionase el heredero que desplazaría al Sr. Collins en la sucesión de Longbourn.

Las opiniones, tanto negativas como positivas, respecto a Orgullo y prejuicio siguieron apareciendo en los años siguientes, cuando ya la identidad de su autora era “una verdad universalmente reconocida”.

Mary Russell Mitford, que también vivió en Hampshire durante su infancia, comentaba en 1814:

La falta de elegancia es la única carencia de la Srta. Austen, es imposible no percibirlo en cada lína de O&P, en cada palabra de Elizabeth, la completa carencia de buen gusto que podría proporcionar una heroína tan mundana como la amada de un hombre como Darcy. Wickham es igualmente malo. Estaban hechos uno para otro. Darcy debió haberse casado con Jane… Él es, de todos los personajes admirables, el mejor creado.

En contrapartida, Henry Crabb Robinson escribía el 12 de enero de 1819 en su diario:

Estuve despierto hasta las dos, como hice anoche, para terminar ‘Orgullo y prejuicio’. Esta novela la considero una de las más excelentes obras de nuestras novelistas. Su mérito radica en los personajes y en el estilo perfectamente coloquial del diálogo.

También en su carta a la Sra. de William Pattisson el 1° de febrero comentaba respecto a esa lectura:

Durante mi estadía en Bury y el transcurso del viaje, leí una novela que me complació muchísimo realmente. Si no la ha leído, se la recomendó con toda confianza. ‘Orgullo y prejuicio’. El mérito radica en la perfecta realidad del cuadro. El diálogo es exquisitamente en carácter y los personajes aunque no ideales, son encantadores.

Sir Walter Scott era otro de los entusiastas admiradores de Jane Austen, así que además de la haber escrito una reseña positiva en el Quaterly Review a toda la obra de la escritora, el 14 de marzo de 1826 anotaba en su diario:

“También leí de nuevo, y por tercera vez al menos, Orgullo y prejuicio, la muy finamente escrita novela de la Srita. Austen. Esa joven dama tenía un talento para describir la relación y sentimientos de personajes de la vida cotidiana, lo que es para mí lo más maravilloso que he encontrado. El gran tono “Bow-wow” lo puedo lograr como cualquier otro ahora, pero el exquisito toque con el cual hace interesantes las cosas comunes y los personajes gracias a la veracidad de la descripción y sentimiento me está negado. ¡Qué lastima que tan talentosa criatura haya muerto tan tempranamente!

Pero por supuesto, no todos los colegas de Austen la admiraban. Dos de sus más notables opositores son Charlotte Bronte y Mark Twain.

George H. Lewes en su reseña a la novela Jane Eyre, mencionado a Jane Austen como una escritora superior, y Charlotte Bronte resintió enormemente ese comentario y le respondía el del 12 de enero de 1848:

¿Por qué le gusta tanto la Srta. Austen? Estoy intrigada en ese punto. ¿Qué lo indujo a decir que preferiría haber escrito ‘Orgullo y prejuicio’ o ‘Tom Jones’, que cualquiera de las novelas de ‘Waverley’. No sabía nada de ‘Orgullo y prejuicio’ hasta que leí esa oración suya, y entonces conseguí el libro. ¿Y qué encuentro? Un retrato preciso en daguerrotipo de una cara ordinaria; un jardín cuidadosamente cultivado y cercado con limpios bordes y flores delicadas; pero ni un vistazo a una fisonomía brillante y vívida, ninguna tierra abierta, nada de aire fresco, ningún lindo riachuelo. Difícilmente me gustaría vivir con sus damas y caballeros en sus elegantes pero limitadas casas. Estas observaciones probablemente lo enojarán, pero correré el riesgo.”

Muy sorprendida estaría Bronte al saber que a muchas personas agrada precisamente lo que a ella tanto disgustó.

Mientras que Mark Twain en una carta a Joseph Twichell el 13 de septiembre de 1898, escribía:

“No tengo derecho a criticar libros, y no lo hago excepto cuando los odio. Frecuentemente deseo criticar a Jane Austen, pero sus libros que enojan tanto que no puedo esconder mi frenesí al lector; y por lo tanto tengo que detenerme cada vez que comienzo. Cada vez que leo Orgullo y prejuicio, quisiera desenterrarla y golpear su cráneo con su propia quijada.”

Lo que uno llega a preguntarse es que si tanto le desagradaba a Twain entonces por qué la leyó más de una vez.

Con todo y estos dos importantes detractores, Orgullo y prejucio tiene uno de los más altos puestos en la literatura inglesa y la literatura universal. No por nada ha seguido publicándose durante casi 200 años y se ha traducido a muchas lenguas, al punto en que en el 2003, Orgullo y prejuicio apareció seleccionado como el segundo libro más querido por los británicos (sólo detrás de El señor de los anillos de J.R.R. Tolkien), el mejor de los libros escritos por una mujer y su protagonista como el héroe más codiciado por las mujeres.

Esos resultados tampoco se encuentran alejados de las opiniones de los Janeites/austenitas, pues en 2008, la Jane Austen Society of North America (JASNA) patrocinó la encuesta “Anatomy of a Janeite: Results from The Jane Austen Survey 2008”, a cargo de Jeanne Kiefer, donde más del 50% de los admiradores de la obra de Jane Austen provenientes de todas partes del mundo, declararon tener a la novela como su preferida (53%) entre las 6 novelas (Persuasión se ubicó en un segundo puesto con 28% de las preferencias), y también sus protagonistas recibieron el apoyo de los Janeites/austenitas: Elizabeth Bennet (58%) y Fitzwilliam Darcy (51%).

Cabe comentar que la novela tardó 111 años en llegar al mundo de habla hispana, pues la primera edición de Orgullo y prejuicio apareció en 1924, por la editorial Calpe y traducción de José Urríez y Azara. Hoy en día existen más de treinta distintas traducciones de la novela (o por lo menos en ediciones donde aparece registrado el nombre del traductor), reproducidas en centenares de distintas ediciones.

No es posible señalar a alguna traducción como la mejor, sin embargo, en su tesis doctoral Análisis y estudio comparativo de tres traducciones españolas de Pride and Prejudice, la Dra. Ma. Nieves Jiménez Carra, compara la primera traducción de la novela (de Urríes y Azara), otra de mediados de siglo XX (de Amando Lázaro Ros) y una de finales de siglo XX (López Muñoz) y ofrece información respecto a otras disponibles antes de 2007. Muchas otras versiones han aparecido también desde entonces. Por otra parte, en el libro Jane Austen: Bicentenary Essays, se incluye el ensayo “Jane Austen abroad” de Andrew Wright, donde se señala que la edición publicada por la UNAM en su colección “Nuestros clásicos” no resulta muy atinada; dicha edición no registra al traductor de la obra, pero al cotejar el texto se ha observado que corresponde a la traducción de Urríes y Azara.

Para comparar las distintas versiones en las que se han traducido al español algunas de las citas epigramáticas de Pride and Prejudice los invitamos a visitar el sitio especial que hemos abierto para la novela: Orgullo y prejuicio. Ahí se localizan algunas de las citas que en JAcastellano hemos estado seleccionando para festejar el bicentenario de la publicación de la novela.

Lyme Park como Pemberley (fachada sur)

Lyme Park como Pemberley (fachada sur), foto tomada por Cinthia, julio 2002




Se puede leer el texto íntegro de Pride & Prejudice en Molland’s

Ahora también existe una versión bilingüe de Pride and Prejudice / Orgullo y prejuicio. No se identifica al traductor (aunque el texto se parece enormemente a la versión de Ma. Antonia Ibáñez). El sitio de Ediciones bilingües lo ha desarrollado el Dr. Miguel Garci-Gómez, de la Universidad de Duke.

novedadesLos invitamos a conocer una nueva página del sitio, con mayor información respecto a algunas de las imágenes que aparecen en esta página: Charles y Henry Brock, ilustradores de la obra de Jane Austen


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