«Amor y amistad» («Love & Freindship»)

“Amor y amistad”, una introducción

“Amor y amistad” quizá sea la más conocida de las obras juveniles o juvenilia de Jane Austen, e incluso da título a la primera edición incompleta que se publicó de las mismas en 1922.

Terminada el domingo 13 de junio de 1790, según la propia inscripción de Austen, es una parodia de menos de 10,000 palabras, en forma de cartas, de las novelas sentimentales, tan en boga durante la vida de la escritora.

Titulada en inglés como “Love and Freindship”, llama de inmediato la atención la manera en que Austen deletreó “amistad” (“friendship”) con el diptongo “ei”, en lugar de “ie”, como si fuera un error de ortografía de su parte. Sin embargo, a lo largo del texto aparecen las dos versiones (Sabor, 2006: xxviii), y no debería considerarse un error, sino simplemente que todavía no se había asentado la ortografía más típica, además de que, el inglés, a diferencia de la lengua española, nunca ha sido regulada por una institución, sino que se guía por la costumbre y el uso.

“Amor y amistad” es quizá la obra juvenil de Austen más brillante y apreciada por la crítica desde su publicación (Peter Sabor, 2006: xxiii). Brian Southam la consideraba como “el ataque más divertido e incisivo del siglo XVIII contra la narrativa sentimental” (Southam, 3), mientras que John Halperin opinó que, aunque es muy divertida, quizá no sea la parodia más sutil (1989: 36).

Juliet McMaster afirma que, si Byron hubiera escrito “Amor y amistad”, se habría publicado inmediatamente, habría recibido grandes elogios y se habría incorporado al canon. En cambio, solamente suele verse como una obra notable de una jovencita de catorce años y no como producto de una mente de primera clase y de gran imaginación creativa (1989: 139).

Página inicial de "Love & Friendship" de Jane Austen - Biblioteca Británica

Página inicial de «Love & Friendship» de Jane Austen – Biblioteca Británica

Después de las seis novelas, “Amor y amistad” es una de las obras de Austen más difundidas, en parte gracias a su brevedad, de manera que puede incluirse con facilidad en las antologías literarias, como la Norton Anthology of Literature by Women e incorporarla en el programa de muchos cursos de literatura femenina (Juliet McMaster, 1989: 135), además de que contiene el ingenio e ironía tan característicos de Austen (Sabor, 2006: xliii).

McMaster, quien se ha especializado en estudiar las obras juveniles, también señala que “Amor y amistad” posee una ventaja si se incorpora en las clases para jóvenes, pues, al haberla escrito una jovencita, cierra un poco la brecha generacional autor-lector, al provenir de una autora que comparte las preocupaciones de los jóvenes y al mismo tiempo, muestra a una jovencita de 14 años con un maravilloso control del lenguaje, un dominio seguro de un extenso vocabulario e involucrada de manera intensa y exuberante con la literatura (1989: 136).

También apunta que es una obra que puede incorporarse en distintos contextos de enseñanza: en cursos de romanticismo y de la historia de la novela, con énfasis en la guerra de ideas y la burla a las novelas de sensibilidad; como parte de cursos de redacción y retórica o discurso, al poner atención en el lenguaje y la técnica narrativa; o un curso sobre Jane Austen, si se enfoca en los temas y preocupaciones técnicas que desarrolló posteriormente en las novelas (McMaster, 1989: 136).

Para estudiar “Amor y amistad”, McMaster propone tres vertientes que se entretejen con facilidad:
1) como parodia y reacción a la literatura previa,
2) como texto en sí, y
3) como obra que mira a las novelas posteriores.

La primera vertiente que se ha analizado de manera más extensa, pues varios académicos han buscado las distintas fuentes literarias que la inspiraron.

«Amor y amistad» como parodia y reacción a la literatura anterior

Como indica McMaster, para quienes han leído novelas escritas en el siglo XVIII, en especial la novela sentimental o de sensibilidad, “Amor y amistad” se convierte en un deleite, como debió serlo para la familia Austen en su momento (1989: 136), pues entienden las alusiones y los tropos.

No obstante, no significa que solamente los expertos puedan apreciarla, pues el ingenio pueden percibirlo los legos (McMaster, 1989: 136). De hecho, sin haber leído narrativa del siglo XVIII, gracias a la exagerada parodia, un buen lector se puede deducir qué tipo de novelas eran y también determinar los rasgos prototípicos de los personajes.

Así, la obra refleja el debate del siglo XVIII respecto a la sensibilidad falsa y verdadera, el matrimonio romántico y por interés, la amistad desinteresada y el alcance y límites de la autoridad paterna (McMaster, 1989: 138). El exceso sentimental, con amistades instantáneas y desmayos alternados, el contar los más íntimos secretos o las aventuras de la vida como signo de verdadera confianza y sentimiento comprometido se ridiculizan sin piedad (Alexander, 2015: xxxii)

Ilustración de Juliet McMaster para Love & Freindship

Ilustración de Juliet McMaster para «Love & Freindship» de Jane Austen

La palabra “sensibilidad” es clave en el texto, pues se repite una y otra vez, los personajes están obsesionados con sus emociones y sentimientos, pero, tan egoístas, que no hacen otra cosa que exhibirlos ante los demás (Halperin, 1989: 35).

Como apunta Alexander, para en las últimas décadas del siglo XVIII, el culto a la sensibilidad se había desarrollado gracias a novelas como Werther (1774) de Goethe y Julie o la Nueva Eloísa (1761) de Rousseau. El mensaje de Rousseau era que se deben abandonar los mores sociales y escuchar a nuestros instintos naturales como guía que motiva a la mayoría de las heroínas de las obras juveniles (2015: xxx). Así, para finales del siglo XVIII proliferaron las obras con héroes y heroínas de la sensibilidad, personajes que empatizaban con los sufrimientos y sentimientos de los demás (Sutherland, 2014: 6).

Ahora bien, los dogmas del culto al sentimentalismo, terreno común del romanticismo, se entienden y dramatizan en “Amor y amistad” mediante la estrategia de reductio ad absurdum “con consistencia brillante”, pues Austen identificó cada una de las poses del sentimentalismo, las exageró hasta ponerlas de cabeza y convertirlas en lo inverso y, por supuesto, los cuatro protagonistas de la obra son seguidores de ese culto (McMaster, 1989: 139).

Así, la sensibilidad, la capacidad de sentir por otros, se convierte en insensibilidad (McMaster, 1989: 139). El individualismo romántico se representa con el rechazo a las convenciones sociales y las cosas materiales y mundanas, de manera que los personajes quieren vivir acorde a esa idea, esperan vivir sin realizar ningún esfuerzo, lo que los lleva a actos de robo y malversación (McMaster, 1989: 139-140).

Se creen espíritus libres, hijos de la naturaleza, que viven una vida de respuesta espontánea, rechazando las convenciones de la sociedad y los consejos de sus padres; pero se vuelven esclavos de su convención de libertad (McMaster, 1989: 140-141).

Se observa el desprecio por las consideraciones materiales, oposición por principio a los padres, actitud de independencia respecto a la autoridad paterna a costa de la comodidad y conveniencia, disposición a formar relaciones estrechas fuera del núcleo familiar y el culto a la sensibilidad (McMaster, 1989: 137-138).

Las respuestas de los personajes resultan trilladas, el lenguaje que emplean se convierte en una jerga y adoptan actitudes de rigor, así que lejos de ser espíritus libres sus vidas son rígidas al seguir esas otras convenciones; al oponerse a ciertos enlaces matrimoniales, los personajes resultan más tiránicos que los padres.

Obras juveniles de Jane Austen - Índice del volumen II - Biblioteca Británica

Obras juveniles de Jane Austen – Índice del volumen II – Biblioteca Británica

No obstante, en esa reversión con la que Austen ridiculiza la rebelión de los jóvenes al convertir su conducta en absurdos o disparates irracionales, parece dar pie a una interpretación conservadora: que los padres representan en cierta medida el orden moral que contiene y controla los excesos de los jóvenes, pues la autoridad paterna resulta moralmente superior y mucho más sabia, mientras que los jóvenes desafían sin necesidad, como señala Susan Pepper Robbins (1989: 220-221).

Mudrick también identifica otras convenciones de la literatura sentimental que se retratan y ridiculizan en “Amor y amistad”: la ilegitimidad como marca de honor; la virtud como sinónimo de sensibilidad, y ésta como reivindicación de todo impulso egoísta y anárquico; la vanidad como deber romántico; el amor a primera vista inevitable entre mentes empáticas; el recurso a los desmayos y el llanto en momentos de crisis; no hay lugar para el valor social pues el amor no requiere contexto social (Mudrick, 1968: 11).

R.G. Collingwood identificó otros elementos típicos de la novela sentimental: la heroína inocente criada en la campiña, con el interesante extraño que aparece en medio de la noche, la fuga, el accidente en carruaje y los desmayos (Sabor, 2006: xlix).

Otra parodia a las convenciones es la caracterización de la heroína perfecta, pero en lugar de tenerla en tercera persona o por parte de un personaje secundario, se presenta la rareza de que la protagonista se describe directamente como un retrato de perfección (McMaster, 1989: 150).

Asimismo, contra las expectativas, o quizá siguiente precisamente en consistencia con su tendencia subversiva, “Amor y amistad” se concentra más, como apunta Deborah J. Knuth, en la amistad que en el amor, el cortejo o el matrimonio, y perdura mucho más que éstos (1989: 96 y 98).

“Amor y amistad” se trata de la autocomplacencia emocional, todo lo que les sucede a las protagonistas ocurre porque alguien posee ya sea mucha sensibilidad o muy poca, y Austen se ríe de ese exceso de autocomplacencia porque resulta una forma de afectación (Halperin, 1989: 35).

Entre las obras literarias que McMaster considera que pudieron haber inspirado a Austen a escribir “Amor y amistad” se encuentran: The Man of Feeling (1771) de Henry Mackenzie, The Fool of Quality (1765) de Henry Brook, Joseph Andrews (1742) de Henry Fielding, La expedición de Humphry Clinker (1771) de Tobias Smollett, Clarissa (1748) de Samuel Richardson, Evelina (1778) de Fanny Burney y la comedia teatral The Critic (1779) de Richard Brinsley Sheridan (1989: 138).

The Man of Feeling de Henry Mackenzie

Cubierta de la edición The Man of Feeling de Henry Mackenzie, publicada en Oxford World Classics.

Por su parte, Marvin Mudrick acredita como la fuente más directa de “Amor y amistad” a Laura and Augustus (1784), de Elizabeth Nugent Bromley, y hace una comparación entre ambas obras (Mudrick, 1968: 8-11). A ello, McMaster ha añadido The History of Emily Montague (1769) de Frances Brooke (2016: 152-156).

Además de la narrativa de la época, otro tipo de literatura inspiró a Austen y se relaciona de manera más directa con la educación femenina: los libros de conducta, es decir manuales de instrucción para las jóvenes de la clase media alta (gentry) y media (Sutherland, 2014: 6)

Los manuales de conducta trataban infinidad de temas: lecturas, atuendos, habilidades deseables, el control del ánimo y humor, el comportamiento esperado de las hijas, madres, y esposas —los papeles que debían cumplir las mujeres—, además de estudio de botánica, geología, historia, cronología, administración del hogar, cuidado de hijos, además de evitar la lectura de novelas sentimentales (Sutherland, 2014: 6). Los manuales fusionaban libros devocionales con consejos matrimoniales, recetarios y tratados pedagógicos. El objetivo era un documento para moldear el carácter ideal de una joven con ejemplos para guiarla a partir de situaciones imaginarias (Sutherland, 2014: 6).

Un ejemplo clásico del género de libros de conducta es Letters on the Improvement of the Mind, Addressed to a Young Lady (1773) de Hester Mulso Chapone, que dirige una tía a su sobrina de 15 años (Sutherland, 2014: 6) y, siguiendo el esquema anteriormente citado, las cartas de la obra de Chapone se dividían en: regulación del corazón y de los afectos, el control del temperamento, economía, lectura de la historia, etc. (Sutherland, 2014: 6).

Mediante el formato de la novela sentimental y de los libros de conducta, la historia se desarrolla en forma de cartas, donde una mujer cuenta a la hija de una amiga de la infancia las desventuras (Knuth, 1989: 98). En plan de enseñanza, la protagonista se cree un ejemplo moral positivo, como si su conducta fuera irreprochable y se muestra satisfecha con lo que ha hecho; pero en realidad, su amiga recurre a ella para que su hija aprenda a evitar esos excesos (1989: 141-142), y en cierto sentido, es una especie de manual perverso de conducta, una guía para portarse mal (Sutherland, 2014: 6).

Con “Amor y amistad”, la jovencita Austen se burla del consejo restrictivo y revierte las recomendaciones del mundo adulto al erigirse como autoridad en la conducta de las jóvenes (Sutherland, 2014: 6). Podría interpretarse como que animaba y empoderaba a todo un regimiento de adolescentes a rebelarse abiertamente, con sus conductas antisociales y extravagantes contra los modelos del libro de conducta de las escuelas y las salas de estar (Sutherland, 2014: 7).

Cabe señalar que no se ha estudiado tanto la conexión de “Amor y amistad” con las novelas picarescas, quizá porque, en lugar de un protagonista, lo que se observan son las andanzas de un personaje femenino: una heroína sumamente habilidosa, resiliente y convenenciera que va de una aventura a otra, empeñada en sobrevivir, la preocupación por los demás y la moderación de sus propios deseos son cualidades irrelevantes para ella (Sutherland, 2014: 7-8). Nada de damitas que se quedan en casa, la protagonista recorre toda la Gran Bretaña, desde Gales a Escocia, rompiendo todas las reglas de conducta femenina y aprovechándose de cualquier oportunidad a su favor (Sutherland, 2014: 8), lo cual es también muy inusual si se compara con las demás obras de Austen, que transcurren en pocos lugares.

Incluso la única referencia a sus obras juveniles en la correspondencia de la escritora aparece en la la carta del 23 de agosto de 1814, donde hace alusión al trayecto de la protagonista de “Amor y amistad: [citar carta]. Esto hace suponer a Sutherland que la colección de obras circulaba entre los miembros de la familia para su relectura (Sutherland, 2007: 225), además ella señala que el segundo volumen de las obras juveniles tiene un sabor escocés, porque muchos acontecimientos transcurren ahí (2014: 9).

Estudio de «Amor y amistad» como texto en sí

En cuanto al análisis del texto en sí, Mc Master indica que posee un control del lenguaje y una estructura narrativa digna de estudio (McMaster, 1989: 141). Cuando escribió sus obras juveniles, Austen estaba estudiando narratología, es decir cómo contar sus historias, para aprender a distinguir los discursos sustanciosos del mero hablar por hablar (McMaster, 1989: 143).

La narración epistolar que Austen había observado tanto en las novelas de la época como en los libros de conducta fue una de las primeras formas que probó para contar sus historias. Los textos en forma de cartas crean la ilusión de un espacio conversacional íntimo, donde pueden expresarse opiniones y surgir el debate moral (Sutherland, 2014: 6).

En las novelas epistolares predominan la psicología y motivos del remitente de la carta, su perspectiva, a la vez que se cierra la distancia entre el receptor y los lectores (Sutherland, 2014: 7). Cada carta resulta el vehículo de las ideas y, en el caso de “Amor y amistad” lo que observamos son egos exhibicionistas que, sin un filtro moral, se revelan y desenmascaran, despojándose de credibilidad, son el reverso del ideal, que buscaba escrutinio y regulación de las pasiones (Sutherland, 2014: 7).

No es fácil recordar la secuencia de la acción en la mayoría de las obras juveniles, en especial en “Amor y amistad” se dificulta seguir el rastro de los personajes, pero, de acuerdo con McMaster, ese caos es intencional (1989: 145). Ya antes, por ejemplo, Walton Litz señaló que uno de los propósitos de Austen era satirizar las tramas intrincadas y no naturales de la narrativa de su tiempo (Jane Austen, A Study of Her Artistic Development, 19). A pesar de toda esa anarquía de trama, hay un orden, porque McMaster pudo construir los árboles genealógicos de los personajes (1989: 145).

Árboles genealógicos de Amor y amistad - Creación de Juliet McMaster

Árboles genealógicos de Amor y amistad – Creación de Juliet McMaster

Además, las cartas no están escritas en el tiempo presente, al momento, sino que son recuerdo ya en la tranquilidad, los acontecimientos ocurrieron tiempo atrás y enviadas en trozos de manera casi arbitraria (McMaster, 1989: 150).

En “Amor y amistad” también puede verse que Austen empezaba a aprender a crear el idiolecto para cada personaje, que dominaría en las novelas (McMaster, 1989: 144). Los personajes sensatos tienen su propio tipo de lenguaje, práctico, coloquial, más breve, además de que saben manejar la ironía, y por lo tanto contrasta con el lenguaje arcaico, trillado, histriónico, plagado de exclamaciones y clichés, así como deliberadamente hiperbólico de los personajes supuestamente sensibles (McMaster, 1989: 143-144). Como McMaster señala, la protagonista de esta obra incluso intenta hablar en pentámetro yámbico (1989: 144), el ritmo del verso blanco en inglés y en el que hablan muchos de los personajes serios de Shakespeare, con lo que Austen dio un golpe irónico.

También aquí podemos ver una de las armas más filosas en el arsenal de la ironía de Austen: el uso del adverbio. Por ejemplo, con “los secretos revelados al instante” o las damas que se desmayan “alternadamente” (McMaster, 1989: 145).

Todo este conjunto de elementos absurdos, incongruencias, exageraciones en “Amor y amistad” producen “carcajadas sonoras que llegan hasta el estómago” (McMaster, 1989: 145).

«Amor y amistad» en relación con las obras de Jane Austen posteriores

Por último, como se ha comentado, suele estudiarse el vínculo entre las obras juveniles de Austen con sus novelas y “Amor y amistad” no escapa a esa tendencia, al contrario, dada la crítica que hace a las novelas sentimentales, es casi inevitable que se considere como un antecedente de Sense & Sensibility. Además de identificar una oposición entre “sense” y “sensibility” en “Amor y amistad”, McMaster también nota que los personajes se alinean en uno u otro bando, pares de hermanos de temperamentos opuestos (McMaster, 1989: 145, 148).

Se cree que hay siete años de diferencia entre “Amor y amistad” y Sense & Sensibility, donde también sucedió el paso de la forma epistolar a la narración en tercera persona omnisciente (Pepper Robbins, 1989: 216).

El sentimentalismo excesivo de Marianne Dashwood no puede olvidarse y llama la atención que comparte nombre con la tutelada de la protagonista de “Amor y amistad” (Knuth, 1989: 100). Las cartas en esta obra juvenil deberían educar a Marianne hacia la sensatez, y también su tocaya debe moverse en esa dirección en la novela (McMaster, 1989: 148). Otro detalle en común es la enfermedad que, por causa de su extrema sensibilidad, lleva a la muerte a uno de los personajes, situación que casi se repite en Sense & Sensibility (McMaster, 1989: 148).

Un equívoco que comparten los personajes de esta obra juvenil y novelas como La abadía de Northanger, Sense & Sensibility y Emma, es que creen que su experiencia personal se amolda a los precedentes literarios: Catherine y la novela gótica, Marianne y todos sus clichés, las ficciones que inventa Emma, pues muchos de sus errores provienen de su suposición de que las convenciones literarias son transferibles a la vida, como sus ideas respecto a Harriet Smith y Jane Fairfax (McMaster, 1989: 149).

En “Amor y amistad” se presenta una propensión a arreglar la realidad de acuerdo con un patrón preconcebido, la manipulación de un ser humano por parte de otro, la de una conciencia formada sobre una que no lo está, de manera semejante a como sucede en Emma (McMaster, 1989: 150).

La dedicatoria a “Madame, la condesa de Feuillide”

Jane Austen dedicó cada una de sus obras juveniles a algún miembro de su familia o amigos cercanos. En el caso de “Amor y amistad” la dedicó a “Madame, la condesa de Feuillide”, uno de los personajes más fascinantes en la vida de Jane Austen y además prima hermana por el lado paterno: Eliza de Feuillide.

Dedicatoria de Amor y amistad a la condesa de Feuillide

Dedicatoria de «Amor y amistad» a Madame, la condesa de Feuillide

Eliza, o Betsy como la llamaron de cariño durante su infancia, nació el 22 de diciembre de 1761 en Calculta, India. Su nombre de nacimiento fue Elizabeth Hancock y fue la hija única de Philadelphia Hancock, la mayor de las hermanas del señor Austen. En 1752, enviaron a la huérfana Philadelphia Austen a la India a conseguir marido (tal como le sucedió a Cecilia Wynne, la amiga de Catharine Percival en “Catharine o el cenador”). La joven cumplió con el objetivo que le habían impuesto, pues se casó allá con Tysoe Samuel Hancock en 1953, un hombre algunos años mayor que ella.

En su viaje a la India, Philadelphia había hecho amistad con otra joven, Mary, esposa de Warren Hastings, quien después sería gobernador general de Bengala. Esa relación sería muy importante, pues Hancock y Hastings se convirtieron en socios de negocios, luego Hastings enviaría a la escuela del señor Austen a su único hijo (el pequeño murió estando bajo el cuidado de los Austen), y también sería padrino de Eliza, a quien le asignaría un fideicomiso de £10,000 (al 4% generaba £400 al año) y siempre estaría presente en su vida. Esto, entre otros factores ha llevado a algunos a especular que Eliza era en realidad hija de Hastings.

Los Hancock regresaron a Inglaterra en 1765, pero pronto se dieron cuenta que realmente no podían solventar sus gastos, por lo que Hancock regresó ‘temporalmente’ a la India para seguir amasando su fortuna, pero nunca volvería, murió en noviembre de 1775, sin volver a ver a su esposa e hija y poco antes de que Jane Austen naciera. Entretanto, Philadelphia y Eliza vivían en Londres y frecuentemente hacían visitas a sus parientes en Steventon.

Otra de las principales preocupaciones del Sr. Hancock había sido la educación de su hija, en sus cartas insistía al respecto, debía adquirir todas las habilidades posibles (como francés, baile, música, etc.) que le permitiesen conseguir un marido acaudalado.

Philadelphia compartía el deseo de su marido, pero como viuda sus ingresos eran más limitados, así que decidió mudarse al continente para economizar y expandir los horizontes de su hijan una joven de mundo. Cruzaron el Canal, recorrieron Alemania y residieron un tiempo en Bruselas, hasta que finalmente se establecieron en París en 1779, donde de alguna manera lograron infiltrarse en la alta sociedad francesa, pues Eliza tuvo su presentación en la corte de Luis XVI. Ahí conoció a un capitán del regimiento de dragones de María Antonieta, Jean Francois Capot de Feuillide, quien decía ser conde de Feuillide (hay dudas respecto a la legitimidad del título).

Eliza de Feuillide

Retrato en miniatura de Eliza de Feuillide (de nacimiento, Hanckock), artista francés desconocido, 1780.

Se casaron en diciembre de 1781, con lo que Eliza se convirtió nominalmente en condesa, pero parece que ambos habían contraído matrimonio con una impresión equivocada respecto a dinero que el otro poseía. Sin embargo, estaban irremediablemente casados y debían convivir lo mejor posible. El señor Austen, que había quedado como uno de los albaceas de su difunto cuñado, no pareció estar muy contento con el ‘brillante’ matrimonio de su sobrina favorita, pero la relación de parentesco se mantuvo, así que la ‘condesa’ comenzó a figurar como un llamativo personaje de la familia Austen.

En 1786, Eliza estaba embarazada y, supuestamente, su esposo quería que su heredero fuera inglés, así que marchó con su madre a Londres, mientras su esposo quedaba en Francia ocupado con los reclamos de sus tierras. Nunca volverían a verse, él quedaría atrapado con la Revolución y finalmente iría a la guillotina. El pequeño Hastings de Feuillide nació en junio de 1786.

Se trata de una tragedia personal de Eliza, pues se especula que el niño nació con alguna deficiencia; nunca se desarrolló como los demás niños, era enfermizo y tardó en aprender a hablar. Sin embargo, y contrario a la costumbre de la época de aislar a los discapacitados y como ya había ocurrido antes en la historia de los Austen (George, el segundo de hijos del matrimonio Austen y Thomas Leigh, tío materno, nacieron con algún impedimento y permanecieron siempre al cuidado de los Cullum, una familia de granjeros en Monk Sherborne, cerca de Steventon), Eliza nunca quiso separarse de su hijo. Lo cuidó y trató de ayudarlo en la medida de lo posible. Eso no impidió que la condesa también reemprendiera su vida social, le gustaba estar en el mundo, y Londres le bastaba en esos tiempos turbulentos. Acudía a fiestas, bailes, conciertos, ópera, etc.

También fue en diciembre de 1786 cuando las dos primas, la mujer de 25 años y la niña de 11, finalmente se conocieron, pues madre e hija acudieron de visita a Steventon. Cassandra y Jane Austen acababan de regresar de su triste experiencia en internados femeninos y Eliza, con sus modales y guardarropa sofisticado, su conocimiento del mundo y en general una personalidad encantadora, debió haber deslumbrado a la pequeña.

También Eliza debió haber descubierto algo de la genialidad de la niña, pues se hicieron amigas, y, cuando en una de sus cartas a Eliza, Philadelphia Walter, otra primas cercana en edad a Eliza, llegó a mostrar preferencia por Cassandra, despreciando un poco a Jane, Eliza salió en defensa de la menor de las hermanas Austen.

Durante esos años siguientes, Eliza visitó frecuentemente Steventon y participó activamente en las representaciones teatrales que los Austen organizaban en casa. Sus primos estaban fascinados, en especial James (el primogénito y cuatro años menor que ella) y Henry (el cuarto de los hermanos, diez años qu y el hermano favorito de Jane Austen), lo que causaría una cierta rivalidad entre ellos. Finalmente, Henry surgiría como el ‘triunfador’, pero esta parte de la historia de la familia Austen tiene más que ver con Mansfield Park, que con “Amor y amistad”.

Por el momento, basta observar que la joven escritora sucumbió al encanto de su afrancesada prima, con su origen y pasado tan exótico. Quizá ambas morían de la risa al leer las disparatadas aventuras y los exagerados ademanes y expresiones del personaje principal de la obra.

“Amor y amistad” en lengua española

Así como tardaron más de 100 años después la muerte de Jane Austen para que se publicarán sus obras juveniles, casi transcurrieron otros 100 para que se tradujeran en lengua española, todo gracias a la austenmanía que las adaptaciones de sus novelas provocaron en el último lustro del siglo XX.

Ese interés en la obra de Austen hizo que, en 1998, Alba Editorial publicara una selección de las obras de los tres cuadernos con el título de Amor y amistad, en imitación a aquella primera edición del segundo cuaderno, pues la edición incluye también una traducción del “Prológo” que escribió G.K. Chesterton en 1922. La traducción estuvo a cargo de Menchu Gutiérrez López. Hasta el momento es la edición más completa que existe de dichas obras juveniles y Alba Editorial también la ofrece a la venta en formato electrónico

Ediciones en español que incluyen "Amor y amistad" de Jane Austen

Ediciones en español que incluyen «Amor y amistad» de Jane Austen

La edición de El castillo de Lesley, con otra selección (más breve, pero que incluye algunas de las obras del primer cuaderno que no aparecen en la de Amor y amistad de Alba Editorial) de obras juveniles, que publicó Editorial Funambulista, no incluye “Amor y amistad”.

En 2017, con motivo del bicentenario luctuoso de Austen, Alianza Editorial lanzó una edición conmemorativa de las obras de la escritora, tanto las seis novelas que ya antes había publicado y una edición titulada Lady Susan y otras novelas, es decir, los fragmentos inconclusos de Los Watson y Sanditon, y también “Amor y amistad” (llama la atención que no incluyeron a «Catharine» que también es el fragmento de una novela). La traducción es de Miguel Ángel Pérez Pérez, quien pocos años antes también ya había traducido, con bastante acierto, La abadía de Northanger y Mansfield Park para la misma editorial. Esta edición es una de las pocas obras de Austen que Alianza ha publicado como libro electrónico.

Un año más tarde, en 2018, la editorial argentina Barenhaus publicó Amor y amistad / Jack y Alice, ambas escritas en 1790, con traducción y prólogo de Paula Varsavsky. Hasta el momento no está disponible como libro electrónico.

Como suele suceder, eso significa que, aunque el texto de “Love and Freindship” está libre de derechos, dado que han transcurrido más de 80 años de se publicó por primera vez, en lengua española, el texto de “Amor y amistad” todavía se encuentra bajo los derechos de sus tres distintos traductores. Eso no evita que haya quienes estén lucrando con la traducción de Menchu Gutiérrez en ediciones electrónicas y de impresión bajo demanda sin ningún permiso ni autorización legal.

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