Mansfield Park


Mansfield Park (1814) fue la tercera novela de Jane Austen en aparecer publicada, sin embargo, realmente fue la cuarta que escribió y la primera de su madurez, pues tanto Sensatez y sentimientos (1811) como Orgullo y prejuicio (1813) eran originalmente obras de su juventud, y ambas junto con La abadía de Northanger, constituyen las tres novelas escritas inicialmente en Steventon.

Portada de Mansfield Park (1908), diseñada por Charles E. Brock

Portada de la edición de Mansfield Park de 1908, realizada por Charles E. Brock para la editorial Dent. JAcastellano posee un ejemplar de esta edición.

Así, Mansfield Park es la primera escrita en Chawton. Más de 10 años habían transcurrido desde que la escritora había sido capaz de completar una obra, parte de ello muy posiblemente se ve reflejado en que resulta la más compleja y problemática de todas sus novelas y demuestra su capacidad para experimentar con el texto.

La inquietud que produce la novela no sólo afecta a los lectores de los siglos XX y XXI. Desde que Jane Austen la creó, algunos de las personas más cercanas a ella tuvieron dificultades en aceptar lo que ocurre, especialmente lo que se considera como su inesperado y acelerado desenlace. Lo que no significa que también algunos otros hayan sido capaces de apreciarla desde el primer instante, tal como lo demuestran las “Opiniones de Mansfield Park que recopiló.

La encuesta “Anatomy of a Janeite: Results from The Jane Austen Survey 2008” en 2008 parece haber confirmado la posición que ocupa en las preferencias, contó con apenas un 4 % de votos, empatando con La abadía de Northanger como la que menos agrada y sus protagonistas resultan los menos populares de manera contundente, con un 35% y 40% de los votos.

Como lo expresa acertadamente Margaret Drabble (1996), es la que más divide claramente entre admiradores y detractores, y esto también ha sido confirmado en algunos de los foros, pues hay ocasiones en que se desatan las llamadas “Fanny Wars” (“Guerras Fanny”), al comentar la novela y su protagonista, los ánimos se caldean entre los dos campos y los debates pueden convertirse en una especie de guerra de intercambios incluso poco civilizados, algo poco común entre los Janeites.

Kathryn Sutherland (1996) la define como la más elaborada e intrigante de todas las novelas escritas por Jane Austen, la más compleja y menos agradable, pues tiene un trasfondo ideológico que resulta opresivo y desconcertante, en el que se insiste y que es difícil de captar.

Por su parte, Marilyn Butler (1990), además de concordar con ese punto de vista, añade que esa profundidad es lo que la hace tan problemática. Y Claudia L. Johnson (1998) también la considera como una novela muy ambiciosa y difícil.

Nada es sencillo en Mansfield Park, pero antes de sumergirse en su complejo laberinto, es prudente también conocer un poco la historia de su creación y publicación.

Acuarela de Hugh Thomson para ilustrar Mansfield Park

Acuarela realizada por Hugh Thomson para la edición de 1895 de Mansfield Park publicada por Macmillan.

De acuerdo con el memorándum de Cassandra Austen, su hermana comenzó a escribir Mansfield Park hacia febrero de 1811 y la terminó en junio de 1813, es decir veintiocho meses. Pese a esos datos, Deirdre LeFaye se aventura a contradecir semejante fecha de inicio.

LeFaye (2002) sostiene que dado que en 1811 Jane Austen estaba revisando las pruebas de impresión de la primera edición de Sensatez y sentimientos y, además, tenía el trabajo de pulir los detalles de Orgullo y prejuicio, resulta poco probable que realmente hubiera tenido tiempo para además dedicarse a trabajar con una tercera obra. Lo que cree más probable es que, hacia febrero de 1811, a Jane Austen se le haya ocurrido la idea para una nueva novela y lo haya mencionado a su hermana, pero no que realmente hubiera comenzado a escribirla, esto lo haría en 1812.

Por su parte, Queenie D. Leavis (Southam, 2001) fue la primera en ver un vínculo entre Lady Susan y Mansfield Park, al considerar que de la trama de una pudo haber germinado la de la otra, pero mucho más elaborada. Ella afirma que la escritora fundió las personalidades de Catherine y Frederica Vernon y el conflicto que tienen al ver caer a Reginald de Courcy en las redes de Lady Susan, para crear a Fanny Price y el conflicto que siente al ver caer a su primo bajo el encanto de Mary Crawford.

Pero la hipótesis de Leavis se extiende todavía más al afirmar que Jane Austen debió comenzar a escribir la historia hacia 1808. Parece ser que su afirmación se basa en el hecho de que el curso de los principales acontecimientos en la novela parece ajustarse al calendario que va de 1808 a 1809 (por ejemplo “A Calendar of Mansfield Park, de Ellen Moody). Aunque también como se puede observar en la novela, hay referencias a hechos de 1812, aunque los eventos no concuerden con el calendario de ese año.

A pesar de que algunas personas puedan aceptar la idea de que Lady Susan fue el germen de donde surgió una parte de Mansfield Park, resulta más difícil creer que haya surgido años antes. Resulta mucho más coherente aceptar los argumentos de LeFaye de fecharla un año después de lo que afirmó Cassandra Austen, que tres años antes como pretendía Leavis.

Curso de literatura europea, de Vladimir Nabokov, donde se analiza Mansfield Park

Portada de una edición en español del Curso de Literatura Europea de Vladimir Nabokov. La primera novela que se analiza es Mansfield Park.

Otra idea extrema de Leavis fue afirmar que la obra originalmente estaba escrita en forma epistolar. Sin embargo también parece difícil imaginar que la trama fluyera a través de cartas durante los dos primeros volúmenes, en especial habría que cuestionar entre qué personajes. Pero, como Vladimir Nabokov (1997) observó, a partir de los acontecimientos en Portsmouth se da un retroceso narrativo y mucha de la información surge a través de cartas.

En cuanto a la fecha de conclusión no hay ninguna duda, porque nuevamente en la correspondencia de la escritora las referencias a la novela abundan, especialmente en las cartas de 1813 y, por lo tanto, permiten establecer con mucha más precisión en qué etapas se encontraba Mansfield Park en ese momento.

Aun así, muchos de los críticos, incluyendo el mismísimo R.W. Champan, llegaron a caer en una lectura incompleta de esa correspondencia y afirmar que Mansfield Park representa una contrapropuesta intencional de la propia autora a Orgullo y prejuicio, porque quería escribir algo completamente diferente y se iba a tratar de “ordenación”.

La carta No. 79, del viernes 29 de enero de 1813, es la que dio lugar a esa interpretación un tanto errónea y es que antes de empezar a comentar respecto a Mansfield Park, la escritora se refería a Orgullo y prejuicio. El fragmento en cuestión dice:

He podado y segado tan exitosamente [Orgullo y prejuicio], sin embargo, que imagino que debe ser en conjunto mucho más corta que Sensatez y sentimientos. Ahora intentaré escribir respecto a otra cosa. Será un cambio completo de tema: ordenación. Me alegra saber que tus averiguaciones terminaron también. Si puedes descubrir si Northamptonshire es un condado con cercos de arbustos, estaré complacida de nuevo.

Durante buena parte de siglo XX, se creyó que lo que decía la carta es que tras haber terminado Orgullo y prejuicio, iba a comenzar a escribir otra cosa y que iba a ser un cambio completo de tema y que ese tema sería la ordenación. Se dejaba un tanto de lado el comentario de la investigación respecto a los cercos de arbustos en Northamptonshire, interpretado como la simple confirmación de que en efecto estaba trabajando en Mansfield Park. No se contemplaba la posibilidad de que en lugar de hablar de un cambio de tema entre sus novelas, la escritora simplemente se refiriera a un cambio de tema dentro de la carta misma. Un salto de un tema a otro sin mayor resonancia creativa.

Mansfield Park (1895) - Frontispicio por Hugh Thomson

Ilustración de Hugh Thomson usada como frontispicio de la edición de 1895 de Mansfield Park, publicada por Macmillan.

Otro punto que favorecía la interpretación de Chapman es la aparente crítica a Orgullo y prejuicio que existe en la carta no. 80, del jueves 4 de febrero de 1813, en el que la escritora comentaba a su hermana que esa “obra es demasiado ligera, y brillante y chispeante; necesita sombras”. Lo que ha llevado a considerar que Mansfield Park fuese precisamente el resultado del deseo de experimentar con las sombras, pues en comparación con la novela que la precedió, carece de toda esa chispa y brillo.

Sin embargo, lo que también ha dado pie a una lectura más sencilla del contenido de la carta 79, es la existencia de referencias previas a Mansfield Park en una carta anterior, la no. 78, del domingo 24 de enero de 1813, en la que primero dice: “Me entero por Sir J[ohn]. Carr que no hay una casa de gobierno en Gibraltar. Debo cambiarlo por la casa del comisionado.”

Y es que Jane Austen había estado leyendo Travels in Spain (en traducción sería Viajes por España), libro escrito por Carr, y ahí se daba por enterada que debía hacer un cambio a una referencia a Gibraltar que aparece en el capítulo 24 (Vol. II, cap. 6) de Mansfield Park por boca de William Price.

En esa misma carta también comenta:

Tan pronto como se formó la partida de whist y surgió la amenaza de un juego de mesa, hice de mi madre una excusa para marcharme, había dejado a tantos para el juego de mesa como los había en casa de la Sra. Grant.

Este otro detalle se refiere a los juegos de cartas que hay en la rectoría de Mansfield en el capítulo 25 (Vol. II, cap. 7).

Por lo tanto, eso significa que para la tercera semana de enero de 1813, Jane Austen llevaba ya escrita la mitad de la novela y lo que estaba realizando era la investigación para la segunda mitad, que incluye la ausencia de Edmund Bertram con motivo de su ordenación.

Por lo tanto, el cambio de tema en la misma carta 79 es algo más simple. La escritora sólo quería comentar otra cosa con su hermana, específicamente respecto a las averiguaciones que había realizado respecto al proceso de ordenación, pues es que Cassandra estaba en Steventon, donde James como clérigo podía dar a sus hermanas la información fidedigna del tema y así tener en cuenta cuanto tiempo debía mantener ausente de Mansfield Park al personaje. Y lo que pedía era iniciar otra línea de investigación, la de los cercos de arbustos.

LeFaye también señala que eso es un asunto importante en la construcción de la trama pues esa ausencia permite a Mary Crawford darse cuenta de cuanto lo extraña.

Fachada principal de Cottesbrooke Hall

Fachada principal de Cottesbrooke Hall, ¿la mansión que representa Mansfield Park? Fuente: Wikimedia Commons, Fotografía de Cj1340.

El asunto de los cercos de arbustos parece haber ocupado bastante a la escritora pues en la carta no. 82, del martes 16 de febrero de 1813, dirigida a Martha Lloyd, que se encontraba en Kintbury con su hermana mayor la Sra. Eliza Fowle, parece que también le había pedido investigar al respecto, pues le dice:

Te agradezco por las averiguaciones respecto a Northamptonshire, pero no necesito que las reinicies, estoy segura de obtener la información que necesito a través de Henry, a quien puedo preguntarle en el momento adecuado.

En este caso, LeFaye dice que de esto se puede concluir que Jane Austen había recordado que por medio de Henry podía saber si podía hablar de cercos de arbustos en Northamptonshire, pues su socio bancario, James Tiltson, estaba emparentado con Sir James Langham, un baronet dueño de Cottesbrooke Hall en ese condado. No sólo eso, sino que Cottesbrook Hall parece estar a la distancia en que la escritora ubica Mansfield Park, por lo que ahora se cree que es la residencia que inspiró la creación del lugar, aunque por su antigüedad, no se trataba de una “construcción moderna” en esa época.

En los meses de marzo a junio de 1813 no aparecen referencias a la novela, pues otro asunto ocupaba más la atención de la escritora. En abril, Eliza Hanckock, condesa viuda de Feuillide, prima y cuñada, falleció en Londres luego de una larga enfermedad (se especula cáncer). Desde su niñez, la escritora había visto a su prima como una personalidad fascinante y parte de la trama de Mansfield Park se ha visto como inspirada por algunas acciones de Eliza.

La prima Eliza había sido una de las principales promotoras de las representaciones teatrales en Steventon durante el período de 1787 a 1789, mismas que llevaron a una competencia entre James y Henry por atraer la atención de su prima. Se cree que, por mucho que Jane Austen debió de haber disfrutado con el bullicio de las representaciones, probablemente también llegó a percibir las intrigas, rivalidades, tensión y deseos que podían desarrollarse por causa de toda esa actividad y que eso se ve reflejado en los ensayos teatrales de Mansfield Park.

Por otra parte, Eliza también parece haber sido parcialmente la fuente de inspiración para crear a Mary Crawford. Pues cuando James enviudó en 1795 y ella también llevaba viuda un año, él la pretendió formalmente, pero ella se negó en redondo a casarse con un clérigo. Por su parte, Henry que también había estado destinado a seguir los pasos de su padre y su hermano mayor en la iglesia anglicana, también aspiraba a su mano y sólo fue hasta que él decidió cambiar de profesión y se enlistó en la milicia que Eliza comenzó a considerarlo seriamente y finalmente se casaron en diciembre de 1797.

Otra fuente de inspiración para la novela parece haber sido la visita que en agosto de 1906, Jane Austen, su madre y su hermana hicieron a Stoneleigh Abbey, una de las mansiones ancestrales de los Leigh —la familia materna— en Warwickshire. Inicialmente ellas se encontraban en la rectoría de Adlestrop con su pariente el reverendo Thomas Leigh, cuando éste recibió la noticia de que era uno de los potenciales herederos de la propiedad y por ello se apresuró a acudir a reclamarla.

Capilla de Stoneleigh Abbey, en la que Austen se basó para crear la de Sotherton

Capilla de Stoneleigh Abbey, aparentemente la inspiración para crear la capilla de Sotherton Court.

La construcción ciertamente impresionó a la Sra. Austen, que escribió a su nuera Mary una extensa carta donde le describía el edificio y sus distintas habitaciones. Pero la capilla, una habitación completamente erigida en estilo neoclásico, concuerda —con todo y sus cojines de terciopelo rojo— con la descripción de la capilla de Sotherton Court que tanto decepciona a Fanny. Por si fuera poco, el reverendo Leigh había contratado a Humphrey Repton para remodelar sus terrenos en Adlestrop y luego también se encargó de los de Stoneleigh, por lo que probablemente Jane Austen escuchó de primera mano muchas de las conversaciones y planes para el “mejoramiento” del paisaje, tal como sucede con los planes de remodelación de Sotherton.

Volviendo al año de 1813. Como Godmersham estaba en remodelación, Edward Austen Knight llevó a toda su familia a residir en Chawton House durante el verano. Así que tanto Cassandra como Jane Austen pasaron gran parte de ese tiempo con sus sobrinos Knight. Una de las más pequeñas, Louisa, de apenas 8 años, recordaba haber escuchado durante esas vacaciones una conversación en la que Cassandra trataba de convencer a su hermana para cambiar el final de la novela y permitir que la protagonista se casara con H.C., pero la escritora se mantuvo firme en su decisión de no alterarlo.

Con esto tenemos la primera indicación de que desde la lectura en borrador, el curso de la trama y el final en especial provocaba algo de controversia. No sólo son algunos lectores actuales los que encuentran dificultades en aceptar la conclusión.

La siguiente referencia que existe es la carta No. 86, del sábado 3 al martes 6 de julio de 1813, dirigida a Frank Austen, que se encontraba al mando del Elephant en el Mar del Norte. En la postdata le comenta las ganancias que ha obtenido por sus primeras dos novelas, que quiere hacer más dinero y para ello:

Tengo algo a la mano [una nueva novela para publicar], que espero que, con el prestigio de P&P, se venda bien, aunque no es ni la mitad de entretenida. Por cierto, ¿objetarías que mencione al “Elephant” en ella y a dos o tres de tus otros barcos? Ya lo hice, pero no se quedarán si te molesta. Sólo se les menciona.

Eso significa que la escritora estaba consciente que Mansfield Park no iba a gustar tan ampliamente y que para entonces, ya había escrito al menos hasta el capítulo 38 (Vol. III, cap. 7), donde los barcos que Frank comandó aparecen atracados en Portsmouth.

Los Knight regresaron en septiembre a Godmersham y fue el turno de la tía Jane de acompañarlos a Kent. Se deduce que estando ahí recibió la respuesta de Frank, pues en la carta no. 90, del sábado 25 de septiembre, Jane Austen le dice:

Te agradezco mucho por tu amable consentimiento a mi petición y la amable indicación que le acompaña. Estaba previamente consciente de que estaría exponiéndome, pero la verdad es que el secreto se ha esparcido tanto que es apenas la sombra de un secreto y creo que ahora, cuando aparezca la tercera, ni siquiera intentaré decir mentiras al respecto. Mejor intentaré hacer todo el dinero que pueda en lugar crear todo el misterio. La gente pagará por saberlo si puedo hacer que paguen.

Así que aparentemente lo que su hermano le advirtió que semejantes menciones ayudarían a que muchos descubriesen la identidad de la autora de la novela, pues habría quienes podrían sumar uno más uno y deducir que alguna de las Austen la había escrito. Pero como se indica también en esa carta, Henry ya se había encargado de regar la noticia entre sus conocidos de que su hermana menor era la autora de Orgullo y prejuicio. Así pues, entonces el propósito sería comprometer a esos conocidos que lo sabían a comprar sus siguientes novelas.

Esta evidencia muestra que Mansfield Park parece haber estado completamente terminada hacia mediados de 1813. Durante la estancia en Godmersham parece haber estado afinando detalles, pues tanto Marianne como Louisa Knight recordaban como su tía solía estar haciendo su labor de aguja, de pronto estallar en risas o estrujarse las manos, levantarse apresuradamente a escribir algo para luego regresar nuevamente con toda tranquilidad a la costura.

Fue hasta noviembre que Jane Austen regresó a Chawton, vía Londres, y se cree que en esa escala fue cuando Henry debió haberse encargado de negociar con Egerton la publicación de esa tercera novela.

Manuscrito de las "Opiniones de Mansfield Park"

Primera página del manuscrito que contiene las “Opiniones de Mansfield Park” recopiladas por Jane Austen. El documento lo resguarda la Biblioteca Británica.

Tal como quedó registrado en las opiniones que recopiló Jane Austen de esta novela, ese editor la elogió por “su moralidad y por ser tan pareja en composición. Sin partes débiles.”

No se sabe si Egerton no quiso comprar los derechos de Mansfield Park como lo había hecho con los de Orgullo y prejuicio o si lo que ofreció no había sido aceptado, pues la publicación se hizo por encargo de la autora, como lo había sido la de Sensatez y sentimientos. Además antes habían aparecido las segundas ediciones de ambas novelas.

Las pruebas de impresión deben haber comenzado hacia febrero de 1814, porque el 1° de marzo, Henry fue a Chawton por su hermana para llevarla a Londres. Debió haber llevado consigo algunas de esas primeras pruebas ya que como se cuenta en la carta no. 97, del miércoles 2 y jueves 3 de marzo de 1814, Henry había comenzado a leer la novela:

La aprobación de Henry hasta ahora es igual a lo que podía desear. Dice que es muy diferente a las otras dos, pero no parece considerar que sea para nada inferior. Hasta ahora sólo ha casado a la Sra. R. Temo que ya ha pasado la parte más divertida. Ha aceptado a Lady B y a la Sra. N muy amablemente, y hace un gran elogio de la caracterización de personajes. Los entiende a todos, le agrada Fanny y creo que prevé lo que va a suceder.

La carta prosigue, pues en lo referente al 3 de marzo, Jane Austen sigue contándole a Cassandra las reacciones de su hermano: “Henry continua con MP. Admira a H. Crawford, me refiero adecuadamente, como un hombre inteligente y agradable [lo hace].”

Este dato es interesante, pues de nuevo se demuestra que no sólo los lectores de esta época, simpatizan con el personaje. Su tocayo y contemporáneo parece haberlo hecho. Por si fuera poco, también existe la idea de que mucha de la personalidad encantadora tanto de Henry Tilney como de Henry Crawford proviene de Henry Austen, que no sólo era el hermano favorito de la escritora sino muy ingenioso y sociable (además considerado como el más guapo de los hermanos). Así, el personaje parece haber obtenido la atención de los dos hermanos más cercanos a la escritora.

El progreso de la lectura continuó en dos cartas más. La no. 98, del sábado 5 al martes 8 de marzo de 1813, dice específicamente en lo relacionado al 6 de marzo:

En este momento, Henry acaba de decir que le gusta mi MP más y más. Está en el tercer volumen. Creo que *ahora* ha cambiado su opinión respecto a prever el final. Ayer había dicho que desafiaría a cualquiera respecto a decir si H.C. sería reformado u olvidaría a Fanny en una quincena.

Ilustración de Henry M. Brock para la edición de 1898 de Mansfield Park publicada por Dent & Co.

Ilustración de Henry M. Brock para la edición de 1898 de Mansfield Park, publicada por Dent & Co. JAcastellano posee ejemplares de esta edición

Obviamente la escritora tenía a su hermano en vilo y, como Drabble afirma, posiblemente ésa era una de sus intenciones, el que los lectores quedemos atrapados en un estado de incertidumbre respecto a con quién se casará la protagonista, y la mayor dificultad es que ninguna de las soluciones resulta completamente satisfactoria.

Finalmente en la carta no. 99, del miércoles 9 de marzo, le cuenta a Cassandra: “Henry ha terminado Mansfield Park y su aprobación no ha disminuido. Encontró la última mitad del último volumen *sumamente interesante*.”

En apenas 8 días, Henry Austen había devorado el libro y su comentario respecto al final resulta muy abierto a interpretaciones. Es un elogio pero quizá también una respuesta amable a una conclusión que pudo no haberle agradado tanto como igualmente sucede a muchos lectores.

Desde Londres también sobrevive un fragmento de carta, la no. 100, del lunes 21 de marzo, que muchos suponen fue dirigida a su hermano Frank, en la que la escritora da la fecha probable de publicación:

Quizás para finales de abril, Mansfield Park, por la autora de S&S y P&P, haga su aparición en el mundo. Guarda el nombre sólo para ti. No me gustaría que se supiera antes de tiempo.

Pese a esas expectativas, la publicación se retrasó. Fue hasta el 8 de mayo que apareció el primer anuncio en The Star, luego el 23 y el 27 de mayo en el Morning Chronicle. Indicaba que era una novela en tres volúmenes, a un precio de 18 chelines, por “la autora de Sentido y sensibilidad y Orgullo y prejuicio“.

No apareció ninguna reseña literaria. Un asunto que sin duda debió desviar la atención respecto a la publicación de Mansfield Park fue la derrota de Napoleón, tras la cual fue enviado al exilio en Elba. Los festejos durante el verano en Londres, a los que acudieron el rey de Prusia y el Zar, eran el tema central en los círculos sociales. Sólo pasado todo ese alboroto, finalmente volvieron la atención a intereses más cotidianos.

Así, en la correspondencia privada de algunas personalidades de la época se encuentran referencias a la novela.

Una Sra. Grant, de Laggan, comentaba a una amiga:

Me alegra que apruebe tanto Mansfield Park, es una de mis grandes favoritas debido a la justa delineación de modales y su excelente moral, que se insinúa más que imponerse a lo largo de la historia. Ésa es la mejor forma y la más segura, creo.

La viuda Lady Vernon daba una tibia recomendación al decir: “No es tanto una novela, más bien la historia de una reunión familiar en el campo, muy natural y los personajes bien delineados.”

Lady Anne Romilly en una carta del 7 de noviembre de 1814 comentaba a la escritora Maria Edgeworth:

¿Ha leído Mansfield Park? En general ha sido muy admirada aquí [Londres] y creo que todas las novelas deberían ser tan reales como ésta. Con una fuerte vena de principios fluyendo por toda la obra. Sin embargo, no tiene esa elevación de la virtud, algo más allá de lo natural, que da el mayor encanto a una novela; aun así, se representa la vida cotidiana real y natural y divertirá en los momentos de ocio a pesar de sus defectos.

Se desconoce cuál haya sido la respuesta de Edgeworth, a quien Jane Austen le obsequió un juego de ejemplares. Pero existe registro de que a otra de sus corresponsales, la Srta Ruxton, le comentó el 26 de diciembre también de ese año que la había encontrado “como la vida real y muy interesante” y que a su familia le “había entretenido mucho.”

Lo que posiblemente no hubiera hecho mucha gracia a Edgeworth habría sido enterarse de la opinión del conde de Dudley, quien en su carta a Helen Stewart del 11 de agosto de 1814, comparó la obra de ambas novelistas al expresar su opinión de Mansfield Park:

¿Ha leído Mansfield Park? Yo apenas la empecé. Soy un gran admirador de las otras dos obras de la misma escritora. No tiene un humor tan refinado como el de su amiga la Srta. Edgeworth, pero es más hábil para crear una historia, tiene mucho más sentimiento y nunca atormenta con algo de química, mecánica o política económica, que son temas excelentes en su propio terreno, pero que resultan basura fría y vil en una novela.

Estampilla postal de Mansfield Park (2013)

Estampilla conmemorativa de Mansfield Park, diseñada por Angela Barrett, y emitida por el Royal Mail en 2013.

Por su parte, Mary Russell Mitford, una de las pocas a quienes P&P y Elizabeth Bennet no habían agradado, se convirtió finalmente en una admiradora con Mansfield Park, pues era “una de nuestras grandes favoritas.”

El fin de la guerra con Francia significó también el regreso a tierra firme de Frank Austen. Él se instaló temporalmente con su familia en Chawton House, lo que permitió que en sus conversaciones señalara a su hermana algunos errores existentes en esa primera edición de Mansfield Park relacionados con cuestiones técnico-navales que surgen en los capítulos relativos a Portsmouth y que la habría tenido ansiosa por que hubiera una segunda edición con las correcciones respectivas.

Por otra parte, el hijo de James, James-Edward y futuro biógrafo de su tía, en una nota anónima le solicitaba más adiciones a Mansfield Park:

Un volumen de Mansfield Park en el que el ejemplo de la vida de naturaleza útil y amable pueda mostrarse a través de los personajes de Edmund y Fanny. La novela tiene un defecto, se lee muy rápidamente y uno lamenta que el trato con personas tan amables y elegantes en mente y modales sea de tan corta duración.

Hacia septiembre de 1814, Jane Austen viajó de nuevo a Londres para ayudar a Henry que nuevamente había decidido mudarse de barrio, de la calle Henrietta en la zona de Covent Garden, a Hans Place, en los alrededores de Westminster. Aprovechando su estancia ahí, tenía que averiguar cómo iba avanzando la venta de Mansfield Park y así, en la carta 106, del viernes 2 de septiembre de 1814, le contaba a Martha, que estaba de visita en Bath: “Tengo la esperanza de tener la cuenta del Egerton antes de irme”

Se desconoce cuál fue el reporte del editor en esa ocasión. Habría que esperar dos meses más para tener noticias. Así en la carta 109, del viernes 18 al domingo 20 de noviembre de 1814, desde Chawton le contaba a su sobrina Fanny Knight, que estaba en Goodnestone con su abuela materna:

Te alegrará saber que ya se agotó la primera ed. de MP. Tu tío Henry quiere que vaya a la ciudad para acordar una 2ª ed., pero como no es conveniente que me vaya de casa en este momento, le he escrito mi voluntad y gusto y, a menos que aún me insista, no iré. Soy avariciosa y quiero sacar el mayor provecho.

Esa carta a Fanny es una de las más conocidas, pues en ella le da consejos respecto a asuntos amorosos y uno de los argumentos que se presenta ha sido visto como una manera de interpretar Mansfield Park. El fragmento en cuestión se refería a ciertas objeciones que Fanny tenía respecto a su pretendiente, John Plumptree, y su tía le dice:

En cuanto a que haya una objeción a su bondad, ante el peligro de que se convierta en evangélico, no puedo aceptar eso. De ninguna manera estoy convencida que todos deberíamos ser evangélicos, pero al menos estoy convencida de que aquellos que lo son por convicción y sentimiento deben ser más felices y estar a salvo. Que no te asuste la conexión porque tus hermanos tienen más ingenio. La sabiduría es mejor que el ingenio y a largo plazo la risa estará de su lado.

Ilustración de Charles E. Brock para la edición de 1908 de Mansfield Park, publicada por Dent & Co. JAcastellano posee un ejemplar de esta edición.

Ilustración de Charles E. Brock para la edición de 1908 de Mansfield Park, publicada por Dent & Co. JAcastellano posee un ejemplar de esta edición.

Y es que el retrato tan negativo del ingenio que aparece en Mansfield Park parece ir en ese sentido, de que pese a todo su atractivo, hay que favorecer la sabiduría.

La novela había logrado venderse con rapidez, pero como anteriormente se mencionó, no apareció ni una reseña literaria. Quizá eso haya incitado a la escritora a recolectar las opiniones entre sus familiares, amigos y conocidos. La primera noticia de esa lista de opiniones aparece en la carta 111, que posiblemente data del jueves 24 de noviembre, en el que le comenta a su sobrina Anna Austen Lefroy:

La opinión de la Sra. Creed irá hasta debajo de mi lista, pero afortunadamente puedo disculparme en incluir la del Sr. [aparece tachado y se desconoce el nombre] pues mi documento sólo se refiere a Mansfield Park.

Y en efecto, de todas las opiniones recopiladas, es la que aparece hasta el final.

Por su parte, Henry Austen debió urgir a su hermana para ir a Londres, pues menos de una semana después se encontraba ya en la ciudad y muy posiblemente Fanny le había preguntado a su tía qué había sucedido respecto a una segunda edición de la novela, pues la carta 114, del miércoles 30 de noviembre de 1814, le responde: “Gracias, pero aún no está acordado si debo arriesgarme a una 2ª edición. Vamos a ver a Egerton hoy y probablemente se decidirá eso.”

Egerton se negó a publicar una segunda edición, aunque se había vendido en tan sólo seis meses, mucho más rápido de lo que se vendió la de Orgullo y prejuicio y, quizá, como había expresado la autora, apoyada en la popularidad de ésta. Muy posiblemente la negativa fue la gota final que motivó a buscar un nuevo editor. Sería nada más ni nada menos que el reputado editor literario John Murray, que tenía entre sus filas a otros grandes escritores de la época, como Byron y Walter Scott.

Entretanto, en mayo de 1815, Charles Austen, que estaba comisionado en el Mediterráneo, le contaba a su hermana que en Palermo durante una reunión había elogiado Waverley, la primera novela de Scott (antes había publicado poesía), y un joven le había respondido que nada se comparaba con Orgullo y prejuicio y Sensatez y sentimientos, y agregaba: “estoy seguro que debes estar ansiosa por saber el nombre de una persona de tan buen gusto”. El joven en cuestión era uno de los sobrinos del político whig, Charles Edward Fox. “Y para que no te entusiasmes con ese bocado de elogio, añadiré que no pareció gustarle tanto Mansfield Park como las otras dos, algo que, no obstante, creo que debe ser muy singular.”

Cruces de topacio de Jane y Cassandra Austen en Chawton Cottage

Cruces de topacio obsequiadas por Charles Austen a sus hermanas, hoy resguardadas en la Casa Museo de Jane Austen en Chawton. La de Jane Austen a la izquierda, la de Cassandra a la derecha. Fotografía personal de Cinthia G.S.

Sin embargo, a juzgar por las opiniones recolectadas por la escritora, la opinión del joven Fox no parece tan extraordinaria como lo suponía el capitán Charles.

Lo que se desconoce fue la reacción de Charles al leer un detalle autobiográfico muy significativo en la trama. En mayo de 1801, con sus ganancias, había regalado a sus hermanas unas cruces de topacio, mismas que todavía se conservan hoy en día en Chawton Cottage. Semejante muestra de afecto fraternal se transformó en una manifestación semejante en la novela, con la cruz de ámbar que William Price regala a su hermana Fanny.

En la correspondencia relativa a la publicación de Emma, aparece frecuentemente su antecesora mencionada. Primero, en la carta 121, del martes 17 y miércoles 18 de octubre de 1815, Jane Austen contaba a Cassandra la oferta monetaria de Murray:

Ofrece £450, pero quiere tener los derechos de MP y S&S incluidos. Me atrevo a decir que el asunto terminará con que la publicaré [Emma] por encargo.

En la carta 122 dirigida a Murray, del viernes 20 o el sábado 21 de octubre de 1815, que es realmente un borrador dictado por Henry Austen, en la que rechazando la oferta de compra de los derechos de S&S, MP y E.

Respecto al asunto de gastos y ganancias de publicación, usted debe estar mejor informado que yo, pero los documentos en mi poder parecen probar que la suma que usted ofrece por los derechos de Sensatez y sentimientos, Mansfield Park y Emma, no iguala el dinero que mi hermana de hecho ha obtenido de una muy moderada edición de Mansfield Park. (Usted mismo expresó asombro de que una edición tan pequeña de esa obra hubiera aparecido en el mundo y un aún menor de Sensatez y sentimientos).

Aparentemente, la primera edición de Mansfield Parks había constado apenas de mil 250 ejemplares, mientras que la de Sensatez y sentimientos de sólo 750. Jane Austen había ganado por la primera edición de Sensatez y sentimientos £140, así que restando esa cantidad a la oferta de £450 de Murray, cabe suponer que la primera edición de Mansfield Park pudo haber dado en ganancias lo menos £310 a la escritora. Claro que también habría que saber cuánto también habría obtenido hasta entonces de la segunda edición de Sensatez y sentimientos que apareció en noviembre de 1813.

Durante esa época algunas opiniones respecto a Mansfield Park se agregaron en la correspondencia, todo debido a que Henry Austen se enfermó gravemente. Por un lado, la del Dr. Haden con quien trabaron amistad y, por otro, que al llegar al conocimiento del Príncipe Regente la identidad de la escritora, surgiera un intercambio epistolar con su capellán y bibliotecario, James Stanier Clarke, quien en su obsequiosidad no se cansó de opinar y elogiar especialmente Mansfield Park.

Así, en la Carta 128, del domingo 26 de noviembre de 1815, se dice que “El Sr. H. [Charles Haden] está leyendo Mansfield Park por primera vez y la prefiere a P&P.”; en tanto que en la Carta 132(D) del lunes 11 de diciembre de 1815, dirigida a Clarke, le responde respecto a la recepción que tendría su nueva novela [Emma]:

Me atormenta muchísimo la idea de que a aquellos lectores que han preferido Pride and Prejudice, [Emma] les parecerá inferior en ingenio, y a aquellos que han preferido Mansfield Park, inferior en buen juicio.

Murray no sólo aceptó publicar Emma, sino lanzar una segunda edición de Mansfield Park, ambas por encargo. En la carta no. 130, del lunes 11 de diciembre de 1815, dirigida a ese editor, además de ultimar detalles respecto a la dedicatoria de Emma y devolverle algunos libros que le había prestado, la escritora añade: “También le devuelvo Mansfield Park, tan lista para una segunda edición como creo que puedo dejarla.”

Esa segunda edición contiene correcciones tipográficas menores y por supuesto las correcciones técnicas que Frank Austen indicó. Apareció publicada en febrero de 1816 a un precio de 18 chelines.

La última mención a Mansfield Park que aparece en la correspondencia de Jane Austen es la carta 139, del lunes 1° de abril de 1816, dirigida a su editor Murray. Es una carta en que le devuelve el ejemplar de Quartely Review que incluía la reseña de Emma. La carta dice:

La autora de Emma no tiene motivo para quejarse del tratamiento que recibe ésta, salvo por la total omisión de Mansfield Park. No puedo sino lamentar que un hombre tan inteligente, como el escritor de la reseña de Emma, no la considere digna de mención.

Esa reseña de Emma, la primera en la que se hace mención a toda la carrera literaria de Jane Austen y no sólo a la novela en cuestión, la escribió Walter Scott, aunque apareció sin nombre de autor. Se desconoce si Jane Austen alguna vez supo que quién era el autor.

Desafortunadamente para la escritora, la segunda edición de Mansfield Park se vendió muy lentamente. Lo que parece dar la razón a Egerton en haberse negado a publicarla. El resultado fue que, al presentar las primeras regalías por la edición de Emma, que ascendían a £221, 6 chelines y 4 peniques, éstas se redujeron solamente a un pago de £38 y 8 chelines y 1 penique debido a que Murray descontó lo que era una pérdida inicial de £182, 18 chelines y 3 peniques por la segunda edición de Mansfield Park.

En el resto de su vida, Jane Austen no volvería a recibir ganancias de esta novela. Aunque como se sabe, heredó los derechos y ganancias futuras a su hermana Cassandra. Ésta vendió por £210 los derechos de las 5 novelas que tenía —la excepción era Orgullo y prejuicio, cuyos derechos los había vendido la escritora a Egerton desde la primera edición—, a la editorial Bentley en 1832, lo que significa que fueron £42 por cada una de las novelas.

A diferencia de lo que se tiene registrado en los Recuerdos de Jane Austen respecto al destino de algunos personajes secundarios de Orgullo y prejuicio, parece que la escritora no contó demasiado sobre los de Mansfield Park, como sería saber un poco más respecto a Tom Bertram y Susan y William Price. Lo más que parece haber añadido es que la “suma considerable” que la Sra. Norris le había dado a William (en comparación con “solamente las £10” que Lady Bertram le había dado) había sido “una libra”.

Tras esos extensos antecedentes históricos, se puede proceder a examinar a grandes rasgos algunos de los elementos que hacen de Mansfield Park una obra tan compleja. Para esto cabe señalar además la gran variedad de enfoques que se pueden adoptar para estudiar esta novela.

Jane Austen: Sense and Sensibility, Pride and Prejudice. A Casebook

Jane Austen: Sense and Sensibility, Pride and Prejudice. A Casebook. Colección de ensayos críticos de las tres novelas.

El primer elemento desconcertante, como se señaló al inicio, esa cualidad de excesiva sobriedad que tiene la novela. A tal grado que muchos académicos desde el siglo XX se han concentrado en tratar de encontrar una explicación a la contrariedad que provoca. Por ejemplo Kingsley Amis tituló su ensayo sobre Mansfield Park como “What become of Jane Austen?” (Southam, 1976) (algo así como ¿Qué pasó con Jane Austen?), pues le resultó difícil creer que la misma persona que escribió Orgullo y prejuicio hubiera podido escribir esta novela que parece ser su antítesis.

En una línea semejante, Margaret Drabble afirma que Mansfield Park carece de la chispa de la Regencia y en cambio parece anticiparse al aprecio por la prudencia y la moral de la era victoriana, pues presenta una defensa de los valores conservadores y el orden social tradicional, mientras que la comedia existe sólo incidentalmente y no como propósito básico. Y es que en efecto hay un gran peso en la trama al conflicto entre valores sociales y morales, el conflicto entre la ciudad y el campo, en el que la forma de vida campestre debe triunfar sobre la vida citadina y mundana. Esto hace que también resulte un libro profundamente moral o moralista -que es el término generalmente emplean los detractores-.

Drabble también observa que le falta el espíritu animado de las obras tempranas, pues es más sombría, grave y opaca. Esto puede ser cierto si se compara con La abadía de Northanger —que apareció póstumamente— y especialmente con Orgullo y prejuicio, que exactamente la precedió en publicación y por tanto el contraste resulta muy marcado, y que parece dar la razón a la creencia de que Mansfield Park es experimento con las sombras. No obstante, no contrasta tanto comparada con Sensatez y sentimientos, que aunque es la otra obra temprana, tiene también algunas sombras.

Si uno intenta leerla como una historia de amor, también se produce una cierta insatisfacción. Como indica Marilyn Butler, la trama tiene tintes de Cenicienta. Hay una protagonista pobre y frecuentemente humillada por personajes que casi funcionan como la madrastra malvada y las hermanastras malcriadas. Sin embargo, surge un giro que frustra las expectativas, pues al tratar de identificar al príncipe azul, los posibles candidatos son más bien príncipes sapo que nunca llegan a transformarse.

Otro motivo de inquietud es el lugar en sí. Mansfield Park, como residencia está lejos de ser un paraíso ideal (a diferencia, de Pemberley, por ejemplo), si bien se presenta como un símbolo de estabilidad, tradición, continuidad y seguridad. Al contrario, los lectores más bien simpatizan con el deseo que tienen muchos de los personajes jóvenes de animar esa atmósfera opresiva o peor aún, el deseo de escapar de ahí y son los personajes maduros los que contribuyen en mucho a haber creado ese lugar tan disfuncional y desagradable. Lo intimidante, inflexible y ciega que resulta la figura paterna, a pesar de su buenos principios morales, la indolencia de su esposa y la obsequiosidad e intrusión de la Sra. Norris, no invitan a hacer de Mansfield Park un lugar agradable. Aun así, la protagonista aprende a amar ese lugar, casi al punto de idealizarlo.

Fanny entre las rosas

Ilustración de Charles E. Brock para la edición de 1908 de Mansfield Park publicada por Dent & Co. JAcastellano posee un ejemplar de esta edición.

Esto nos remite a otra de las dificultades de la novela: la heroína. Muchas veces, cuando se recuerda que Jane Austen parece haber dicho que iba a crear una heroína al que sólo a ella iba a agradar, se cree que se refería a Fanny Price, cuando en ella se refería realmente a Emma Woodhouse, pero el paso del tiempo ha demostrado que a la que resulta más difícil de comprender es Fanny.

Se trata de un personaje tímido por naturaleza, además físicamente débil; estas características se acentúan debido a la posición de sumisión que tiene en la mansión y que su tía Norris continuamente le remacha y, por tanto, nunca le permite olvidar. Con esa combinación, no debe ser extraño que sienta aversión por los placeres y el bullicio sociales, se encoja ante cualquier cosa que la haga foco de la atención o que le sea desconocido, prefiere permanecer callada, sin ser observada o en soledad. Su fortaleza es interna, subyace en su resistencia a todo, en permanecer inamovible, casi estática.

Con todo, de manera extraordinaria, puede considerársele como una heroína sumamente Romántica, en el sentido artístico, pues tiene una intensa subjetividad, hace un uso disciplinado de la soledad, se nutre de poesía, es capaz de ensimismarse en la contemplación de la naturaleza y además de hacer uso del poder de la memoria. Sólo Marianne Dashwood y Anne Elliot comparten con ella algunas de esas características.

Pese a todo esto que debería atraer las simpatías del lector, su pasividad es tanta que puede exasperar, y más en tiempos en que es más fácil admirar a heroínas mucho más dinámicas y atractivas. Incluso un crítico como Lionel Trilling (Southam, 1976), que apreciaba la novela, no creía que alguien pudiera ser capaz de admirar sinceramente a Fanny Price. Hay quienes la califican como tediosa, mojigata y con aires de superioridad moral.

Estampilla postal de los Crawford (1975)

Los hermanos Crawford, estampilla diseñada por Barbara Brown para el bicentenario del natalicio de Jane Austen (1975).

En tanto que los antagonistas parecen poseer todo el encanto, el ingenio, la energía y la vivacidad, que los hace atractivos no sólo a los lectores modernos sino a algunos contemporáneos de la escritora. No por nada, se les ha calificado como la versión en negativo de Elizabeth Bennet y Henry Tilney. Y el que sean condenados para algunos parece una muestra de hipocresía.

Igualmente parece hipócrita la condena que hay dentro de la novela a las representaciones teatrales y más que a los Austen les gustaba entretenerse de esa forma. Pero no es la generalidad lo que provoca la condena, sino la particularidad, las circunstancias bajo las cuales se emprenden los ensayos dentro de la novela lo que hacen de la actividad algo inadecuado. La complejidad de la obra también se eleva al examinar de la manera en que la trama Lovers’ Vows (que debería traducirse como Promesas de enamorados) se entrelaza con los acontecimientos de la novela, que rebasan los límites de la intertextualidad.

Además, hay otros elementos que tienen cierto peso en el curso de la narración, como lo que ocurre en la visita a Sotherton y que llega a prefigurar algunos acontecimientos.

Una cuestión también compleja y que ha surgido desde mediados del siglo XX es la lectura postcolonialista de Mansfield Park, particularmente destaca el ensayo “Jane Austen and Empire” de Edward Said (Austen, 1998). El hecho de que gran parte de la riqueza de los Bertram proviene de una plantación en las Antillas, en la que necesariamente trabajaban esclavos. Hay quienes en esta clase de lectura se pierden con la corrección política y en sus pocas simpatías hasta califican a los Bertram como pro-esclavitud, perdiéndose la sutileza en que se llega a tratar el tema. Bajo esa misma óptica post-colonial hay quienes ven hasta la elección del nombre Mansfield como un apoyo a la causa del abolicionismo, pues sobre la base de un dictamente de William Murray, primer conde de Mansfield, se abolió la esclavitud en Inglaterra —aunque no así en las colonias—.

Una visión conservadora del papel de la mujer es otra cuestión que resulta inquietante de la novela, especialmente desde una lectura feminista. No sólo en algunos de los comentarios de Sir Thomas sino en la actitud sumisa de Fanny Price.


Cubierta de la edición de Mansfield Park publicada en 1954 por M. Arimany en traducción de José María Balil Giró. Fuente: Biblioteca del Goucher College.

Cubierta de la edición de Mansfield Park publicada en 1954 por M. Arimany en traducción de José María Balil Giró. Fuente: Biblioteca del Goucher College.

Si la recepción de la novela en su lengua original ha sido tan controvertida, no lo ha sido menos en lengua española. Mansfield Park fue la penúltima de las novelas en traducirse (Emma fue la última), en 1943 con el título de El parque Mansfield en traducción de Guillermo Villalonga. Sin embargo, es una traducción incompleta, pues se omiten diez de los cuarenta y nueve capítulos con los que cuenta la novela, específicamente del capítulo 11 al 20, que comprende toda la acción correspondiente a los ensayos teatrales y por lo tanto la intertextualidad con la adaptación teatral de Lovers’ Vows que Nabokov identificó como uno de los elementos estructurales más complejamente elaborados de esta novela.

Once años más tarde, en 1954, apareció finalmente una traducción completa, En el parque Mansfield, encargada por la editorial Arimany a José María Balil Giró. La edición es prácticamente inconseguible, aunque se conserva un ejemplar en la Bibliioteca del Goucher College (en Baltimore, Maryland).

Ninguna de estas dos ediciones parece haber despertado el interés de los lectores, pues no sólo resulta difícil obtener ejemplares de las mismas, sino que las traducciones no se reprodujeron en otras ediciones, como sí había ocurrido en ambos lados del Atlántico con las traducciones de Persuasión, La abadía de Northanger y Orgullo y prejuicio.

Durante casi 40 años, la novela se mantuvo descatalogada, como si no existiera. Fue gracias al ‘boom’ de las adaptaciones en la década de 1990, que se reavivó el interés por la obra de Jane Austen y Mansfield Park volvió a editarse en español.

En 1995, tanto Alba Editorial como Rialp publicaron nuevas traducciones, a cargo de Francisco Torres Oliver y Miguel Martín Martín respectivamente. Esta última es la que más se ha difundido pues primero la retomó Plaza y Janés y en la actualidad la reproduce DeBolsillo, además que parece circular de manera libre en internet, aunque sospechamos que no de manera legal [No olviden, una cosa es que el texto original en inglés es de dominio público, pero NO así las traducciones al español].

Mansfield Park, de Alba Editorial

Edición de Mansfield Park en español publicada por Alba Editorial, en traducción de Francisco Torres Oliver.

Más recientemente, en México, Editorial Tomo publicó la novela con el título de Parque Mansfield. Sin embargo, aunque da crédito a otra persona como traductor, al cotejar el texto ha sido posible ver que se parece muchísimo a la traducción de Torres Oliver.

Apenas en marzo de 2013 apareció en el mercado una nueva traducción, de Miguel Ángel Pérez Pérez para la Alianza Editorial.

De este recuento, se ha podido observar que de todas las novelas de Jane Austen, Mansfield Park es la que menos se ha traducido al español, incluso en menor cantidad que Lady Susan y, a la fecha, no se ha hecho una evaluación de cuál sería la mejor entre las que se encuentran disponibles. Peor aún, parece que ninguna de las ediciones en español cuenta con un prólogo, introducción o prefacio que ayude u oriente al lector a entender mejor esta complicada novela. Uno de los pocos materiales críticos en nuestra lengua es la traducción de las clases que Nabokov impartió sobre la novela en su Curso de literatura europea

Pero en JAcastellano, como ya se está haciendo costumbre, como parte de la celebración por el bicentenario de la publicación en inglés de las novelas, durante 2014 estaremos seleccionando algunas de las citas más memorables de Mansfield Park y revisando cómo han aparecido traducidas en las ediciones de las últimas décadas, lo que a su vez nos permitirá dilucidar qué traductores han sido más acertados. Los invitamos a visitar nuestro sitio especial dedicado a Mansfield Park, donde estaremos compartiendo ese material y mucho más, con la esperanza de alentar un mejor aprecio de la novela en el mundo de lengua española.


Bibliografía

  • Austen, Jane (1997). Jane Austen’s Letters (Deirdre Le Faye, editora) 3ª ed. Oxford: Oxford University Press
  • Butler, Marilyn (1990). “Introduction” en Austen, Jane (199?). Mansfield Park. Oxford: Oxford University Press.
  • Drabble, Margaret (1996). “Introduction” en Austen, Jane (1996). Mansfield Park. Nueva York: Signet Classics.
  • Gilson, David (1997). A Bibliography of Jane Austen. New Introduction and Corrections by the author. Delaware : Oak Knoll Press.
  • Johnson, Claudia L. (1998). “Introduction” en Austen, Jane (1998). Mansfield Park. A Norton Crítical Edition. Nueva York:W.W. Norton
  • Le Faye, Deirdre (1996). Jane Austen A Family Record. Nueva York: Barnes and Noble/The British Library.
  • Le Faye, Deirdre (2002). Jane Austen The World of Her Novels. Londres: Frances Lincoln.
  • Nabokov, Vladimir (1997). Curso de literatura europea. (trad. Francisco Torres Oliver). Barcelona: Ediciones B.
  • Southam, Brian C. (compilador) (1976). Jane Austen: Sense and Sensibility Pride and Prejudice and Mansfield Park. A Casebook. Londres: Macmillan/Palgrave.
  • Southam, Brian C. (2001). Jane Austen’s Literary Manuscripts. Londres: The Athlone Press.
  • Sutherland, Katryn (1990). “Introduction” en Jane Austen (1996). Mansfield Park. Londres: Penguin.

Copyright (c) 2009-2014 por Cinthia García Soria. Todos los derechos reservados. La redacción del contenido. así como la traducción de las citas y referencias la realizó Cinthia García Soria.

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